jueves, 17 de diciembre de 2009

LOS FINALES FELICES



LOS FINALES FELICES
Ayer, el sol estuvo tímido en su amanecer, la mañana timorata. Parecían las seis de la mañana, aunque eran casi las diez. No dije ni buenos días procurando el mayor silencio posible. Precisaba terminar la lectura aquella; darnos, a mí y a Bella, nuestro merecido final feliz en Luna Nueva. Yo junto con Bella me fui enamorando, desde las primeras hojas de esta historia, del enigmático y encantador vampiro Edward Cullen. Por eso, me sumí junto con ella en una honda tristeza al descubrir que Edward se había ido y nos había dejado atrás.

Era justo un final feliz, porque los cuentos así son, con finales felices. Era justo un poco de paz mental y emocional después de tantos meses de abandono, aventura y peligro que pasamos juntas: aprendimos a usar motos, nos topamos con vampiros y lobos gigantes, saltamos de un acantilado. Yo leía con desespero tratando de salir rápidamente de esta depresión en la que Bella nos había arrastrado lentamente. Este es el problema con los buenos libros: te atrapan en una realidad que no es la tuya, que no te pertenece. Pero ya era tarde, era ahora tan mía como de ella.

El silencio reinaba en el cuarto. El único ruido audible era el del paso de cada hoja mientras devoraba la lectura. Estaba decidida a acabar con el libro y con la tristeza esa misma mañana. De repente: “Toc, toc, toc.”, se oyó un súbito, aunque no leve golpe en la puerta de la casa. Envuelta todavía en mi mundo de fantasía, me vino a la mente el poema del cuervo de Edgar Allan Poe y recordé parte de su poesía:

“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo y nada más.”

“Toc, toc, toc”, me sacó de mi fantasía la insistencia. No podía ser que un maldito cuervo molestara así. Por eso me asomé por la ventana. No era un cuervo, pero lo parecía: era negro y feo. “One minute, please” grité antes que tirara mi puerta y subí al corriendo al cuarto, sabiendo que mi momento de lectura había acabado. Me acerqué a quién no quería despertar e hice de mi dedo índice un taladro en su espalda, un taladro insistente, tan insistente como el mismo que tocaba a mi puerta. Llegó el muchacho del cable, le dije con pocas ganas. Por lo menos, sabía que ese mismo día mi vida recuperaría sentido cuando tuviera cable e Internet instalados. O al menos, eso pensaba.

Me queda claro el por qué del título de Luna Nueva; Edward se llevó la luz. Luna nueva es oscuridad total. Durante la fase de luna nueva, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, de manera que el hemisferio iluminado no puede ser visto desde nuestro planeta y por tanto, el lado que da a la Tierra está oscuro. Podríamos decir que las noches con luna nueva (o sin luna) son las más oscuras del mes. También, he escuchado decir que no hay momento de mayor oscuridad durante la noche que antes de que despunte el alba o el crepúsculo matutino. Bella conoció la oscuridad durante la luna nueva, pero ¿será posible que ambos momentos de oscuridad logren conjugarse al mismo tiempo?

Las señales de la vida ahí están, pero yo nunca he sido buena para captarlas, ni si quiera las obvias. La lluvia me parece hermosa y el cielo nublado sólo un cambio de tono. No me parece que el cuervo de Allan Poe sea un pájaro de mal agüero y el otro día que rompí el espejo, no se lo conté a mamá para que no se alarme. Tal vez son señales, pero yo no les presto la atención debida. Ayer no hubo sol durante todo el día. Durante la tarde, la negrura del cielo era profunda, espesa. Debía ser el presagio de que algo malo estaba por suceder. Yo en las nubes.

No era de noche aún, pero la luna nueva ya eclipsaba mi mundo. No estaba cerca el crepúsculo, pero ya había la mayor oscuridad. Se había ido. No era fantasía, el libro estaba cerrado. No sé cuánto tiempo hacía que llevaba gritando su nombre, tampoco supe en qué punto mis gritos empezaron a sonar con desespero y angustia. Tal vez también, con un toque de histeria. Subí escaleras, baje escaleras, subí escaleras, revisé cuartos, cerré cuartos. Subí, baje, subí, bajé, subí, abrí, cerré, abrí, cerré, bajé. El alboroto de mi cabello era evidente, no ocultaba el dejo de locura y trastorno en mí. Subí, abrí, cerré, bajé un par de veces más para confirmar mis más temidas sospechas: No estaba, se había ido. En qué momento había pasado todo esto que no me di cuenta.

Salí a la calle pensando que podría no estar lejos. El viento era frío, pero yo salí sin abrigo, no había tiempo que perder. La lluvia golpeaba mi rostro y empapaba mi ropa. Las calles se hacían infinitas como mi búsqueda. Yo corría, pero no sentía mis piernas, se movían de manera automática. No había dolor, aunque yo las forzaba. No, no había dolor. Sólo en mi pecho que se oprimía más y más cada que gritaba su nombre y el silencio me contestaba. Me sentí Bella buscando a Edward. Sólo que no había héroe, ni Jacob que me rescatara, que me ayudara a salir de este túnel oscuro en el que me hallaba. Le pedí a Dios que fuera un sueño y que me despertara pronto de esa pesadilla. En uno de los gritos mi voz se quebrantó, se me escaparon unas lagrimas, pero no me detuve.

Pensé que, tal vez de casualidad, pudo haber vuelto, así que yo regresé a casa. Entré, subí, grité, abrí. Me faltaba el aire, el cuarto quedó oscuro, me mareé. Respiré profundo mientras me daba terapia yo sola: si te desmayas se acaba la búsqueda. Cerré, cerré, cerré, no cerraba y entonces, le pedí perdón a la gata por machucar su cabecita. ¿Dónde está? Le pregunté con un grito. Cerré, bajé, salí no sé cuantas veces más. Ya no eran lágrimas, era un llanto desesperado, un sollozo que no me permitía gritar su nombre completo sin entrecortarlo.

Al fin le llamé hecha un mar de lágrimas: ¡La gatita…Clemen-tine…no estaaaá!, ¡Nooo!, ¡Que ya bus-qué… por to-da la ca-sa!, ¡Se esca-pooó! Mi mundo junto con mi cuerpo se derrumbaba mientras repetía aquellas palabras que no deseaba creer. El ataque de ansiedad se repetía, mientras deseaba tener una bolsa de papel cerca de mí. Ahí estaba de rodillas y con las manos apoyadas en el piso, la cabeza boca abajo tratando de respirar profundo, hecha un despojo humano cuando de repente, la vi de reojo subiendo las escaleras; relajada, cómoda, feliz, estirándose como recién acabada de despertar. Ahí estaba Clementine. Sí, ahí estaba ella parada como si nada hubiera pasado, como si fuera esta la primera vez que la llamaba. Juro que quise matarla para que todo el alboroto que armé hubiera valido la pena.

Si pensaban que Bella resultaba un imán para meterse en problemas, hagamos conmigo el recuento de los daños: perdí la cordura y sensatez ante los vecinos (consideremos que soy una recién llegada a este barrio), la puerta del ático se me vino encima después de intentarla abrir con un palo de escoba, majé a la gata con la puerta y le grité al resto de la población gatuna por no saber donde estaba Clementine, los zapatos se enlodaron cuando pisé el charco que no vi, la casa quedó sucia de tantas veces que entré y salí con tremendo aguacero, además la ropa quedó empapada y lo peor, una botella de tequila nueva sufrió los efectos de la caída libre por descuido mío, mientras realizaba la búsqueda intensa. Sí, adiós botella nueva.

Después de tomar un baño caliente y reparar todas las averías causadas, me relajé un poco y me senté a leer, con ella atrapada entre mis brazos mientras me preguntaba si aquella aventura había sido fantasía o un capítulo más del libro que leía. Al final, después de tanto alboroto, tuvimos el final feliz que esperábamos. Bella encontró a Edward, yo a Clementine. Un final feliz porque los cuentos y algunas veces, la vida real son así con finales felices.

jueves, 12 de noviembre de 2009

EL PRECIO JUSTO Y REAL DE LA CARNE


“La verdad esta ahí, para aquel que se atreva a verla”

Como mercadóloga, es bien sabido para mí: la empresa líder es aquella que sabe generar mayor valor para sus clientes. Dicho valor al cliente se basa en los beneficios que éste pueda obtener de la oferta del mercado y lo que tiene que dar a cambio para conseguirlo.

No es de dudarse que en un intento por sobrevivir a una economía vertiginosa, con sube y bajas constantes, las empresas estén poniendo mayor importancia al cliente y a sus demandas. Tampoco hace falta pensarle mucho para entender el porqué del aumento del uso de las líneas de producción industrial. Dichas líneas de producción se caracterizan por permitir a las empresas maximizar la producción y minimizar los costos. La ley resulta bastante simple: a mayor cantidad producida (llamese unidades, litros, kilogramos, etc.), menor costo por unidad. La parte del pastel que le corresponde a las industrias agropecuaria y avícola es grande y jugosa por eso, ambas industrias intentan, a cualquier costo, modernizar sus procesos para no quedarse sin su parte, pero ¿a qué costo?. Hablemos un poquito de realidades espeluznantes.

Cuando se habla de líneas de producción en productos de origen animal como son la carne, los huevos, la leche y sus derivados son pocas las personas que tienen conciencia y certeza de lo que esto implica y por lo tanto, de las exigencias reales que deberían tener como consumidores con las empresas para que éstas generen un valor genuino, no sólamente para sus clientes, si no también, para el medio ambiente en el que dichas empresas se desarrollan.

Hablemos un poco más a detalle acerca de las industrias agropecuaria y avícola modernas. La maximización de la producción de la carne, la leche y los huevos implica no sólo el amontonamiento de los animales en espacios reducidos como son jaulas de alambre, pequeños establos de metal o cajones diminutos que les permiten a los animales poca o casi nula movilidad, a fin de disminuir los requerimientos laborales humanos, si no tambien, implica la privación de ejercicio para el animal de manera que toda su energía vaya dirigida directamente a la producción para el consumo humano. Este confinamiento se da en todas las “granjas” tipo industriales (que son el tipo de granja que predomina actualmente) las cuales no cuentan con luz natural o aire fresco. Además de la privación de un ambiente natural donde crecer, algunos animales son forzados a comer de más o por el contrario, se les reduce el alimento y el agua, las horas de oscuridad e incluso, se les mantiene a ciertas temperaturas con el fin de modificar sus ciclos productivos. Los animales son modificados geneticamente y reciben hormonas para acelerar su crecimiento y así, modificar sus patrones de crecimiento normal. También, reciben grandes cantidades de antibióticos y pesticidas para prevenir enfermedades y plagas resultantes de vivir en condiciones tan estresantes y deplorables. De esta manera el animal es obligado a producir carne, leche o huevos más rápido y más barato, aunque ésto implique forzarlos más allá de sus límites.

En las granjas industrializadas los animales:
• Sufren de privación de estimulos como son caminar, pastar, vivir al aire libre y de manera natural.
• Sufren castración, marcas con hierro al rojo vivo, corte de colas y de cuernos sin anestesia, ni cura para el dolor. A las aves se les corta una parte del pico con una cuchilla caliente para evitar el canibalismo entre ellos que es provocado por el estrés en el que viven.
• Debido a los espacios tan reducidos en los que viven sus cortas vidas, sufren de enfermedades respiratorarias, deformaciones en las patas (por las jaulas), ataques al corazón y otros males.
• Sufren los efectos de los electrochoques de alto voltaje, ya que éstos son de uso generalizado: para moverlos de un lugar a otro, para aturdirlos antes de ser degollados.
• Sufren de degollaciones poco efectivas que provocan que muchas veces, que aún estando consientes, sean echados a tanques de agua hirviendo para remover sus plumas o su pelo o incluso, lo que resulta peor, sean desmembrados y/o despellejados aún estando vivos.
• Incapaces de levantarse por alguna enfermedad, herida crónica o vejez son mandados a matar para evitar tener que pagar por cuidado veterinario.

Ahora, cerremos un poco los ojos. Ignoremos el hecho de que las dietas vegetarianas son dietas seguras que pueden cumplir con todas las recomendaciones nutricionales diarias de los seres humanos. Olvidemos el hecho de que el ser vegetariano es un estilo de vida posible y de que existen productos alternativos como los frijoles, las nueces, los chícharos, la soya, el tofu y los distintos tipos de cacahuates y manís que aportan proteínas y otros nutrientes que el cuerpo necesita, sin comprometerlo a enfermedades y, lo que es muy importante, sin ocasionar sufrimiento alguno animal.

También, hagamos a un lado el hecho de dejar la carne simplemente por compasión y por el sentimiento provocado por el sufrimiento animal. Suponer y esperar tal grandeza en el alma de la mayoría, sin ánimos de ofender, creo que es pedir demasiado.

Tratando de seguir la lógica del carnívoro. Sin duda alguna, nosotros los seres humanos formamos parte de la cadena alimenticia, una cadena donde el pez grande se come al pez chico (Hablando de peces ¿Ustedes sabían que también existen granjas para criar peces para el consumo humano?). También aparentemente, como parte de la naturaleza y de nuestro instinto (matar para comer), la ley de la jungla- la del más fuerte- es la que nos predomina. Partamos desde la idea de que el instinto de alimentación carnívora no puede ser socavado de ninguna manera.

Ahora sí, hagámonos algunas preguntas:

Si es verdad que formamos parte de una cadena alimenticia que se da de manera natural, ¿Por qué el crecimiento y el desarrollo de los animales para nuestro consumo no puede darse de la misma manera natural?
¿Cuál debería ser el precio real de la carne, de los huevos y de los productos lácteos y sus derivados que consumimos?
Los animales están pagando caro para que nosotros tengamos precios de mercado ¿Es ésto justo?

Los costos de producción típicos son la materia prima, la mano de obra y los gastos de fabricación. ¿Será justo incluir dentro de los costos de producción el costo del bienestar animal?

Si no es posible un cambio en nuestro estilo de vida (de carnívoro a vegetariano), disminuyamos en lo mayor posible el consumo de carne. Se ha comprobado científicamente que las dietas dominadas por productos animales, debido a las grasas saturadas, el colesterol y las hormonas, promueven la obesidad, la diabetes y distintas formas de cáncer.

Asegurémonos, de comer huevos que provengan de gallinas libres de jaulas (son los huevos de color oscuro); que los distintos tipos de carne que consumamos provengan de animales que han sido alimentados con alimentos totalmente naturales, que han sido crecido libremente y en su ambiente natural. Si tomamos leche y comemos quesos, cremas y demás, no olvidemos verificar que estos provengan de vacas crecidas naturalmente y que no hayan sido inyectadas con hormonas de crecimiento. Consumamos pescados traídos directamente del mar. Compremos productos que sean certificados orgánicamente, que provengan de empresas que han sido certificadas como empresas humanas y que han sido reconocidas como empresas que se preocupan por el bienestar animal en todos sus procesos (desde el crecimiento del animal, transporte y métodos de matanza). Premia a esas compañías y vuélvete un cliente leal.

Sin duda alguna, las condiciones en las cuales viven los animales para nuestro consumo pueden ser empeoradas o mejoradas debido a nuestras decisiones de compra. Nuestro poder de compra es lo que obligará a las empresas a darnos lo que les pedimos. Demandemos un verdadero valor y altos estándares para el alimento que comamos: libre de hormonas, libre de antibióticos y libre de sufrimiento animal.
¿Queremos comer un bistec, o un sándwich de jamón y queso, o tomar un vaso de leche o un helado? Estemos dispuestos a pagar el precio justo y real por los productos de origen animal que consumamos, un precio que incluya un bienestar holístico para los animales y para el mismo ser humano. El que nos preocupemos y paguemos por el bienestar animal, NO debería ser una cuestión opcional.

Termino este tema regresando, una vez más, a lo mismo. Esta frase de George T. Angell me llega como caída del cielo mientras intento contestar la misma pregunta que, como a él, varios me han hecho: A veces me preguntan “¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad para con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre?”.A lo que yo respondo: “Estoy trabajando en las raíces”.

Por un mundo compasivo. Por favor, muy pocas veces lo pido: comparte, copia, reenvía mi mensaje. Gracias y paz para todos (inclusive para los animales).

Johanna Ku-Britton

A veces las imágenes pueden decir más que mil palabras…

martes, 13 de octubre de 2009

¡DIOS SE PERDIÓ!

Esta es una carta abierta a todo aquel que se le dé la gana de leerla. No es romántica, no tiene poesía, no está bonita, ni tiene intenciones de divertir. En realidad es sólo un intento desesperado para hacer algo bueno de este mundo que poco a poco se está yendo a la mierda.

¡Calma! No es para alarmarse. Bueno, sí lo es, pero tratemos de tomar las cosas con ecuanimidad. No corran, no empujen, caminen, por favor. No hay prisa para irse al infierno. Si es necesario, que alguien abofetee al par de histéricos de allá atrás. Si, díganles que es de mi parte.

Ahora sí. Tratemos de encontrar la calma, donde no la hay. No es noticia oficial. Tampoco tengo la certeza, pero me lo parece: ¡Dios está perdido! O por lo menos, yo no sé dónde está. Yo creo que por eso no se ha enterado de lo que pasa, pero no dudo del tremendo problemón en el que estamos metidos los seres humanos. Se los resumo en dos palabras: crueldad animal.

No hay inventos. Un mapache despellejado, aún vivo, levanta la cabeza un par de veces y abre y cierra los ojos, tratando de aferrarse a la vida que lo ha dejado sin esperanzas (y sin piel). Un chango bebé se queja y llora como un niño de 2 años, mientras hacen experimentos con él. Las facciones de su cara con miedo y dolor se graban en mi mente, especialmente porque se asemejan a las facciones de un ser humano. Una vaca, lista en el matadero, amarrada de las patas y puesta boca arriba, parpadea un par de veces como esperando la muerte, resignándose a ella sin entender que ha hecho, antes de que su verdugo la degollé. Un zorro tensa de dolor las patas delanteras y la lengua mientras un chino arranca la piel desde sus patas traseras, luego de haber sido golpeado contra el suelo sin haber muerto. Animales que quedan ciegos, con quemaduras o heridas en la piel a causa de experimentos realizados por grandes compañías( no se imaginan la cantidad de empresas que realizan experimentos con animales); animales que son echados vivos a cacerolas con agua o peor aún, aceite hirviendo; animales que son golpeados con palos, herramientas de metal sólo por sus pieles o siendo más terrible que esto, por diversión o tradición (háblese de circos, corridas, caza, etc.); animales encerrados en jaulas que mueren aplastados, que llegan a mataderos con huesos rotos, agonizando…Como dirían los cubanos: ¡ñooo! ¿Qué diablos le pasa al ser humano? No hay inventos: escribe las palabras crueldad animal en youtube.com o visita las paginas http://www.peta.org/, http://www.wspa-usa.org/, http://www.wspa-international.org/, http://www.petaenespanol.com/, www.uga.edu/sos y veras que no.
La cantidad de animales que sufre diariamente (y muere) es increíble. Me la he pasado investigando al respecto por los últimos dos meses: Leyendo toda la información que recibo de PETA, visitando las páginas de internet que anteriormente mencioné, viendo videos de cómo la gente maltrata y mata a sangre fría a animales en nombre de la moda, la alimentación, la diversión. Es deprimente. Muchas noches me quede llorando en vez de escribir. Me ganó la tristeza, la impotencia. Se me partió el alma. Con todo esto, no he podido evitar preguntarme dónde está Dios para ayudar a esos animalitos, dudar de él, de su omnipotencia. ¿Por qué deja que pasen estas cosas?, ¿Por qué no castiga a toda esa gente? ¿Por qué no hace nada para evitarlo? ¿Por qué? Quisiera saber ¿Por qué?

También descubro que en el fondo no hay pureza ni bondad en mi alma. Me pregunto cómo puede existir gente en este planeta con un alma tan llena de maldad (si acaso tuvieran alma) y deseo que Dios se entere pronto y sea un Dios castigador, vengativo, cruel. Por eso le rezo, le cuento, le pido lo peor. Espero que me escuche, que aparezca pronto. Deseo que la gente que lastima animales sufra lenta y dolorosamente, sin piedad, sin consideraciones. Luego después de haber sufrido lo que se merecen, deseo que Dios los llame de manera pronta a su reino, si acaso pudieran merecerlo; sino, que sus almas se hagan carbón en el infierno, como dirían los gringos ASAP (“as soon as possible”, lo que quiere decir, tan pronto como sea posible). Espero, que nadie rece ni pida por ellos, para que sus almas nunca sean salvas.

El problema es que la gente que lastima animales la hay por todos lados. Por eso me encuentro odiando a más de la mitad del planeta: odio a los canadienses que matan focas inocentes; odio a los españoles que disfrutan las corridas y para ser sinceros, me da gusto cuando veo en la tele que un toro lanza al aire como trapo a un torero; odio a los franceses que se disfrazan de animales y los portan con orgullo colgado a los hombros; odio a los daneses que matan ballenas y me prometo no volver a comer sus malditas galletitas deliciosas; odio a los chinos que hasta ahora, son los que más crueles me han parecido y deseo que todos ellos desaparezcan, al fin y al cabo este planeta, si de algo sufre, es de exceso poblacional. Odio a los mexicanos que hacen peleas de gallos. Odio a Costco cuando descubro que vende pieles de borrego y me da coraje no haber tenido mis calcomanías de PETA ( Personas en el trato por la ética en los animales, por sus siglas en inglés People for the Ethical Treatment of Animals) para pegarlas sobre ellas. Odio a la compañía que hace los M & M’s porque experimenta con animales y porque hace chocolates deliciosos que amo, pero ya nunca más volveré a comer. Odio a la gente de los circos que obliga a los animales a bailar al son que ellos tocan. Odio a la gente que le gusta la caza. También a los que les gusta la pesca como deporte. Odio a mi esposo cuando me dice que si no tuviera que comer, se comería a mis gatos. Odio a la gente que lastima animales y a la gente que nada le mueve para defenderlos. A decir verdad, odio a todos y me siento como Calamardo, el personaje de Bob esponja, que se la pasa odiando al mundo entero y sólo desea que Bob esponja y el tonto de Patricio desaparezcan del océano. El problema es que con odiar, no hago suficiente; por eso escribo.

Mahatma Gandhi bien dijo: “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”. Yo agrego: la grandeza del alma puede ser juzgada en el amor que se procura a otros seres vivos, especialmente a aquellos que no son capaces de defenderse por sí mismos, llámese niños, gente desvalida o animales.

Por favor no maltrates a los animales, ni dejes que otros lo hagan. Grábate esto: los animales, al igual que el ser humano, tienen capacidad de sentir dolor. Crea conciencia en tus hijos, para que ellos lo hagan con sus hijos. Si no amas a los animales, por lo menos respétalos. Ellos tienen el mismo derecho de vivir que nosotros. Si los amas, defiéndelos; firma peticiones para que se acabe este infierno que están viviendo, conviértete en miembro activo de las organizaciones que abogan por ellos, hay muchas maneras de ayudarlos incluso dando “clicks” desde tu computadora. Infórmate, no hay nada peor que vivir en la ignorancia. Afuera, la crueldad existe, quítate la venda. Aprende a reconocer la crueldad y no te tapes los ojos cuando la veas. Si a ti te duele ver esas imágenes, imagínate a ellos. Con que te de pena o sentimiento, no los ayudas: toma acciones urgentes. Averigua teléfonos importantes para llamar en caso de crueldad animal. No contribuyas a este maltrato: evita ir a circos y espectáculos donde usan animales. No uses objetos de piel, ni de cuero, existen muchos buenos sustitutos, recuerda que los animales necesitan más su piel que tú una bolsa, un abrigo o un cinturón. Lee las etiquetas de los productos que consumes; busca las palabras no probado en animales o libre de crueldad animal. Si consumen productos animales (carne, huevos, leche), reconoce la importancia de comer productos orgánicos. Lo más importante es que te informes: lee, pregunta, escríbele a las compañías de los productos que consumes diariamente, ellos están obligados a contestarte. Tú tienes derecho a saber qué comes y que usas: sé un consumidor informado. Hay tanto que se puede hacer para ayudar…y tan poca gente que esté dispuesta y comprometida a hacerlo.

Por favor, comprométete, haz de tu estilo de vida, un estilo libre de crueldad animal y si de casualidad en el camino te encuentra a Dios, dile. Cuéntale qué diablos estamos haciendo con todas sus pequeñas criaturas.

martes, 29 de septiembre de 2009

El problema

El problema de vivir la vida con actitud de "valemadrismo" (doctrina que propugna que todo te valga madre) es que se termina por aprender a vivir la vida sin pasion.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

VIVA MEXICOOOOOOO!

HOY ES DIA DE LA INDEPENDENCIA DE MI PAIS.....

DEMOS EL GRITO: AJUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

domingo, 6 de septiembre de 2009

EN LA PIEL DE QUIEN ESTAS?

Este no es romantico. No esta en espanol. Ni ha sido revisado de horrores ortograficos. Tampoco es un escrito. Es un video. Es solo un pequeno intento desesperado de salvar a este jodido mundo que poco a poco se esta yendo a la mierda.


video

jueves, 9 de julio de 2009

ESTA TARDE DE JULIO


Hoy es 4 de julio. Día de la independencia norteamericana. La nación entera celebra el día con emoción. Yo también me siento emocionada y decido celebrar de la mejor manera posible que sé: durmiendo plácidamente toda la tarde. Pero ella decide cambiar todos mis planes de recuperar el sueño que siempre parece irrecuperable en mí: estoy invitada a pasar el día con su familia gringa y yo no digo que no.

Los gringos piensan que estoy demasiado arreglada y que me visto bien porque soy latina; que debí llevar “short” y camiseta ancha como ellos. Yo pienso que los gringos resultan, en general, bastante fachudos y si pudieran andarían en pijamas todo el día, pero yo no digo nada. A veces, la prudencia resulta la mejor aliada de las minorías. A decir verdad, me siento linda cuando estoy bien vestida. Es todo. Ellos miran mis zapatos de tacón y les hacen halagos, diciendo lo hermosos que están.

No son las platicas a las que, sabiamente diría mi hermanita, le faltan los subtítulos para hacerlas del todo comprensibles, pero me siento bien ahí sentada escuchando. No tomo alcohol. Yo digo que los mexicanos no tomamos y todos se ríen. Ella se queja de que siempre la embauco para tomar y nunca la acompaño. Yo me rio con sonrisa de suficiencia y descaro.

La casa por dentro huele a “dip” de espinacas y alcachofas, (mi delirio). Creo que aumento tres kilos esa tarde sentada junto al “dip”. Muero por pedir la receta pero no me atrevo, a veces resulto extrañamente penosa. Él se jacta de cocinar arduamente mientras salpimienta y echa el ingrediente secreto (sal sazonada) a las hamburguesas que acaba de desempacar. Me da gracia el esmero y la profesionalidad con los que las prepara. De repente el patio se ahúma con las hamburguesas a la parrilla y los “hot-dogs”. Él piensa que le miro el trasero cuando se agacha y me acusa con ella, su esposa. Yo lo observo con detenimiento y le digo que “nada que ver”. Literal.

Mi primera mordida de hamburguesa se me atora cuando todos empiezan a recitar una oración para dar gracias por los sagrados alimentos. Mi alma pecaminosa se gana un punto más para ir al infierno mientras termino de tragar para no ahogarme. Yo me maravillo y deseo saber la oración. Me avergüenzo cuando él bromeando, me invita a dar la mía. La única que viene a mi mente es aquella que Bart Simpson recitaba con la seriedad y solemnidad que ameritaba una oración: “Dios justiciero, gracias por el puchero”. Pero la prudencia prevalece en mí y mantengo mi “pico” cerrado, gracias a Dios.

Los niños juegan con banderitas gringas; las enarbolan y sacuden con sus pequeñas manos. Ríen y yo me enamoro de ellos un poquito más. Ella y yo nos mecemos como dos niñas en el columpio del patio, mientras platicamos con su mamá. Mientras estamos las tres, nos permitimos que el español prevalezca en nuestra plática, aunque se mezcla con algunas frases en inglés. Me siento en libertad.

Es la hora del delicioso postre. Ella está inmersa en sus pensamientos o en su labor porque no lo nota. Yo muero de la risa por ver a su pequeña llevarse sus diminutos dedos a la boca cada vez que acomoda una fresa y se le llenan sin querer de merengue, lo hace repetidamente y yo observo esa inocencia que me causa gracia. Yo permanezco en silencio sin tratar de corregirla porque la imagen me parece encantadora. El abuelo orgulloso fotografía a la pequeña junto con su creación.

La política se torna la plática de sobremesa. Todos lo conocen, por eso terminan huyendo. Todos, menos yo, la presa despavorida, a la que le divierte discutir con él al decir que considera al negrito un buen presidente y afirmar que si hubiera podido votar, hubiera votado por él. Él se retuerce un poco con mi respuesta. Resulta entretenido ver al republicano hacer esa mueca de dolor. El ruido de los fuegos artificiales termina con nuestra plática, que sin duda no llegaría a ningún lado y mucho menos a ningún acuerdo.

El patio se ilumina de colores junto con mi alma. En realidad yo no celebro ninguna independencia, pero esta tarde de julio me resulta reconfortante. No estoy en casa, pero de repente me siento como en ella. Yo celebro su amistad, la calma y la alegría que me da. Yo no se lo digo porque a veces resulto extrañamente penosa, especialmente en las cosas cursis, pero espero que ella algún día se dé cuenta. En estos mis tiempos gringos de soledad procurada, ella resulta mi chilanga favorita y su amistad me colma el alma de alegría y felicidad.

miércoles, 1 de julio de 2009

EL DIA QUE ME PIDIERON EL CORAZON

¿El corazón? ¿Para qué quieres que te lo entregue? ¿Qué te pareciera mejor mi cuerpo? Es flexible y resulta divertido. Es moldeable, se le pueden adaptar las curvaturas que tú desees. Es inflable y desinflable, aunque conviene no ponerlo mucho a prueba. Es pequeño y plegable por si necesitas esconderlo. Lavable y secable, nada más no uses cloro, ni agua muy caliente. Es pintable de muchas maneras por si te aburres de su color original. Es usable en los diferentes horarios del día: matutino, vespertino y/o nocturno. Durable, resiste altas temperaturas. No requiere baterías AA para funcionar. Mojable. Flotable (no respira bajo el agua). Risible. Abrazable. Besuqueable. Acariciable. Estrujable. Apapachable. Aplastable. Manejable (Sacúdalo bien antes de usar). Frotable. Alzable. Inagotable. Reversible. Comestible (No es una fuente significativa de calorías). Es amigable con el ambiente. No está probado en animales. No es toxico. Conoce bien los menesteres del amor y es muy resistente a sus caprichos. ¿Mi corazón? ¿Para qué quieres mi corazón? Toma mejor mi cuerpo, ese no se rompe con tanta facilidad.

NO DIGAS QUE ESTO NO ES AMOR

No te digo con palabras que te amo
sin embargo, cuánto amor derraman
en tu piel mis labios ¿No lo sientes acaso?
¿No sientes ese amor cuando incansable te beso?
¿O cuando te lleno de mis labios en exceso?
¿No lo sientes cuando fuertemente te abrazo?
¿O cuando con vaivenes el amor te hago?
Di la verdad ¿Este amor te parece falso?
No repito fácilmente que te amo,
empero al acariciarte suavemente
cuánto amor se escapa de mis manos..
¿No sientes este amor cuando te jugueteo sin mesura,
o cuando te recorro todo el cuerpo sin censura?
Cuando estrecho mi pecho en el tuyo
y enredada en ti me quedo hasta el ocaso,
dime ¿No lo sientes acaso?
Qué más da esta reticencia
a decirte con palabras lo que siento.
Si mi boca del silencio carcelaria
muere por labrar en ti sus besos.
Tu bien sabes que mi cuerpo
grita este amor con desespero.
Detenidamente mírame a los ojos
¿Qué ves en lo profundo de ellos?
¿Qué te dice mi mirar? ¿Crees que miente?
Toca mi piel y siente lo que yo no suelo
expresar con mi voz abiertamente.
Escucha el silencio que no calla mi piel.
Acerca tu valiente pecho al mío
y escucha mi latir que palpita al unísono del tuyo
¡No me digas que eso no es amor!
¿Cuántas formas hay de decir te amo?
Si lo callo yo y mi cuerpo te lo grita ¿Cuenta?
¿Qué más te puedo decir sino que te amo?
¿Qué más deseas escuchar de mí?
Presta atención a lo que mi cuerpo dice
y siente cuanto amor guardo para ti.

NO PUEDO OLVIDARME DE TI

No puedo olvidarme de ti, por eso aún te hablo acerca de cuánto te deseo. ¡Calla!, ¡No digas nada! Sólo escucha, por favor.

No puedo olvidarme de ti, por eso cuando cierro los ojos, mi respiración se agita pensando en tu cuerpo desnudo. Me agito imaginando y anhelando sentirte sobre mí, sentirte invadiendo mi espacio con tus besos, sentirte desnudándome el cuerpo, prenda a prenda, con tus manos y sentir tus roces en mi cuello que deseo que desvíes a mis pechos desnudos ante ti.

No puedo olvidarme de ti, por eso te imagino y te deseo sintiendo las curvas de mi cuerpo con tus manos, por eso añoro que beses mi piel con arrebato y me oprimas los muslos sin desenfreno y sin cuidado.

No puedo olvidarme de ti y soñando despierta, pero con los ojos cerrados imagino que me tienes en tus brazos y tú encuentras solo el camino para llegar a donde quiero que me toques. Imagino que me haces el amor y nuestros cuerpos arden sin control. Imagino el número de orgasmos que tengo ganas de tener contigo y sonrío para mí sin abrir los ojos.

No puedo olvidarme de ti, por eso te hablo acerca de cuánto te deseo sin decirte lo que siento por ti. Me da miedo que sepas mis sentimientos. No quiero que te enteres que en este juego en el que jugábamos a “amarnos”, he resultado ser yo la perdedora mayor porque ha pasado el tiempo y aún, no he podido olvidarme de ti…

sábado, 13 de junio de 2009

NO SOY NADA

No quema el sol, es como estar en sombra. Tampoco alumbra. Quítate el sombrero. ¿Para qué lo quieres? Da igual ¿No? Si el viento sopla, no se siente. "Airless". Hace falta aire. No respiro bien. Es como tener asma. Como un pescado que se agita y trata de robar desesperadamente oxigeno donde no puede. No soy nada. "Niente". No siento nada. Nadita. No hay dolor. Sólo uno leve lateral, pero ese sí de verdad, no importa. No lastima a lo entumido. Mucho menos a mi alma moribunda. ¡Pellízcame el alma para ver si todavía queda algo de ella! Creo que sí, pero está rota. ¿La pegamos? ¡Quebrada! ¿Y si la enyesamos? No palpita. Resucítala primero. Respiración de boca a boca. ¿Se vale? No, ya no la siento. Quizá me dé igual. Veo las venas que se saltan en sus cuellos, pero no escucho. Escucho en silencio el mundo que me habla. ¿O grita? ¿Para qué grita? No entiendo. Supongo que no hace falta entender. ¿Importa si no hay un por qué ni un porqué? No, no creo. No soy nada. Yo no me gasto aunque me borres. No me tajes más, así soy: pinto suave, casi transparente. Casi nada. Repíntame mejor con suaves trazos. Repinta también los sueños que se fueron ¿Los recuerdas? ¿Los recuerdas bien? Tuérceme el dedo y sácame de este mal sueño que no forma parte de aquellos que soñamos juntos. "Je rêve". ¿Para qué soñar? Mejor dormir y si hay sueño que sea en negro. Un largometraje negro y vacio. Vacio como mi estomago que no recuerda el hambre, tampoco la sed. No hay sed, pero bebamos vino. "Let’s get drunks" ¿Se olvida? Ni una pizca. ¿Cuál es más pequeña la del azúcar o la sal? No me sacudas, no sirve de nada. No importa lo que digas de esta vida. No intentes arreglarme, ni hacerme nudos. Deja esos hilos que me cuelgan fuera. Estoy raída, deshecha. Tampoco intentes costurarme porque más me deshago. Estoy hecha nada: sin viento, ni aire, ni sed, ni hambre. Con el alma agonizante. Sin ganas. Sin nada. Ya no reacciono. No soy nada aunque me jales. No te desesperes. Sabes bien que no soy nada. No soy nada…sin ti

miércoles, 3 de junio de 2009

69 cosas de mí. Mentira 23 =P

1. Odio hablar por teléfono pero me encantan los mensajes.
2. Prefiero escribir que hablar y me gusta escribir porque tiendo a olvidar la mayor parte de lo que vivo. Me da felicidad escribir y creo sin duda que heredé este don de mi abuelo que era director de un periódico en sus tiempos y por supuesto, de mi mamá que escribe con una facilidad que impresiona. Creo que debí ser escritora.
3. Odio las películas dobladas, me encanta oír el idioma original. Si pudiera iría al cine todos los días.
4. Desearía ser la mujer abnegada de un hombre millonario que me dé gastada todos los días.
5. Amo mi cocina porque me fascina comer. Me encanta tenerla llena de todo tipo de especias. Me gusta cocinar y regalar lo que cocino. Soy demasiado huevona para cocinar sólo para mí y si no engordara, comería todo el día sin parar. Tal vez debí ser Chef.
6. Podre morir en paz después de conocer Francia y tomarme un cafecito en una cafetería parisina mientras veo la torre Eiffel.
7. Me encanta leer y sentir esa sensación de estar atrapada en un mundo que no existe más que en la cabeza y la imaginación, sin darte cuenta que afuera (en el mundo real) las horas pasan sin detenerse.
8. Siento un amor profundo por los animales, especialmente por los míos. Tiendo a encariñarme rápido con ellos, sobre todo de los animales desvalidos y hambrientos. Yo alimento a todo gato que pase a mi casa, por pesar. Lloré amargamente como magdalena sin consuelo cuando murió mi perro “Cosongo”. Debí ser veterinaria.
9. Me gusta aprender, principalmente idiomas. Espero no morir sin aprender el lenguaje de los mudos.
10. Creo en Dios profundamente, pero no cumplo los lineamientos de la Iglesia.
11. .No me gusta pagar por nada que yo pueda hacer excepto dos cosas. Odio tanto costurar y planchar que si está roto lo tiro y si está arrugado pago porque alguien lo planche.
12. Me encanta ayudar, pero no me gusta pedir favores.
13. Odio mi rectitud, legado de mi madre, sobre todo al devolver cosas prestadas.
14. Lo que más me dolió de haber dejado México es: mi perra, mi familia y amigos, y la comida. En ese orden. No por otra cosa más que ella no entiende por qué la abandoné.
15. Estoy obsesionada con la buena ortografía, la gramática y el uso correcto del vocabulario y la coherencia al escribir y leer. Siempre ando buscando errores en todos lados y siempre ando checado el diccionario.
16. Me fascinan los juegos de mesa y las tardes de huracanes que resultan tan perfectas para reunirse a jugarlos por la falta de energía y por no dejar salir a nadie de casa.
17. El trabajo no se hizo para mí; me aburro rápido una vez que aprendo. Soy una mujer vaga que sólo piensa en los placeres mundanos de esta vida. Por eso hoy más que nunca desearía ser la mujer abnegada de un hombre millonario que me dé gastada todos los días.
18. Siempre como chocolate por lo menos uno a la semana. Mis favoritos son los M&M’s amarillos y los Ferrero Rosher (¿así se escribe?).
19. No me gusta leer el periódico. Nunca me ha gustado. Prefiero escuchar el noticiero.
20. Admiro mucho a la gente que vive con alegría y pasión porque se ha dado cuenta que la felicidad no es un estado permanente y eterno, si no que son esos momentos que se viven día a día.
21. Adoro a mis amigos y tengo la dicha de contarlos con los dedos de las manos y los pies. Entiendo que la amistad no se rige por la cercanía y el tiempo, si no por el cariño, el apoyo y la presencia emocional.
22. No es que inspire confianza, si no que sé escuchar y tengo capacidad de empatía, por eso la gente viene a mí y me cuenta sus cosas. Yo creo que soy la persona menos indicada para dar consejos, pero si me los piden yo los doy, aunque sean retorcidos y malévolos. Quizá debí estudiar para usar la bata de psicóloga.
23. Sin duda alguna, debí ser todo menos mercadóloga jajaja.

martes, 26 de mayo de 2009

¿QUIEN DIJO?


El suelo brilla porque esta empapado. Llueve. ¿Quién dijo que Dios llora cuando llueve? ¡Riega! Riega sus campos y sus árboles. Riega sus pequeñas flores; me riega a mí cuando salgo del trabajo y llego al carro que recién mandé a lavar.

El cielo parece romperse y resquebrajarse, cae en forma de gotitas. La tarde esta grisácea del mismo color que era mi perro enorme. Es un gris extraño, color plomo como lo era él. ¿Quién dice que el día está feo porque está sombrío? La tarde esta hermosa mientras llueve y manejo camino a casa. No hay sol, pero hay rayos que caen (¿o suben?) e iluminan el atardecer que oscureció prematuramente. ¿Es que Dios se divierte prendiendo y apagando el interruptor? Tal vez le agrada ver aquellos destellos cargados de energía.

Dios riega y yo corro para llegar a casa y sacar la flor que no riego por flojera, flor que es mía y que es también de Él. “Me pesa el pie”; manejo rápido. Me muevo en la línea rápida de la autopista que nadie usa el día de hoy, voy como pez esquivo que recién huyó de su captor. Pero yo no huyo de nada. Bueno, quizá del trabajo que dejé calles atrás. Manejo rápido porque sé que el policía no me parará con tal de no mojarse. El pez alcanza su libertad, yo la cama. Por eso me aprovecho.

Me aprovecho de la tarde que llueve. Si me mojo un poco más, no me bañaré. Lo prometo ¡Que se bañen los sucios! Dios riega, incluso hasta a los que no quieren. Yo no me atrevo a bajarme del automóvil. El paraguas se quedó olvidado en la cajuela. Muy indicado lugar para un paraguas cuando Dios prende los aspersores y abre las llaves del cielo. Un instinto gatuno florece en mi cuando me toca el agua fría por eso, ya sin prisa alguna, prefiero esperar.

Miro a través del carro la tarde que se moja más y más. La tarde que se inunda. Oigo las gotas que sin descanso se aplastan en el techo. Es dulce música. No hay desorden cuando Dios las lanza. Es música que relaja y obliga a mis ojos a cerrarse. Música suave que me duerme en el asiento del carro. ¿Quién dijo que tendría que alcanzar la cama? Yo me olvido del paisaje hermoso y a la lluvia la escucho de fondo entre mis sueños profundos.

Ya es hora de dormir, por eso acabo la siesta. Dios no llueve más. Quizá se distrajo: olvidó prender las lucecillas del cielo, por eso esta sin estrellas. Yo bajo el paraguas y lo abro sólo para darme el gusto. Lo giro. Tarareo en la noche húmeda: “¡Qué llueva, qué llueva!…” Yo olvido por completo la flor de Dios. También, deliberadamente, olvido el baño. ¿Quién dijo que no se puede estar un poco loco de vez en cuando?

jueves, 9 de abril de 2009

The Dragon and the Princess

Ya que hablamos de sustos. Les comparto una de las ultimas tareas que hice en clase de ingles.

The Dragon and the Princess

Once upon a time in a magic kingdom, there was a magnificent castle and a beautiful brave princess who lived there with her mother, the queen and her brothers and sister. It was a warm summer, blossomed as spring, so the queen was dancing all the time and singing in the enchanted forest. The most incredible creatures lived there: colorful birds, restless butterflies, gorgeous hunting dogs, small, medium and big lady bugs, the fastest snails you’ve ever seen, squeaky squirrels and all different kinds of bugs and worms. The queen was very happy to visit them all every day. But there was only one animal which everybody feared, even the queen: The terrible evil dragon. On one of those sunny summer days, something unusual happened. One of the drawbridge doors was left open, and the terrible evil dragon entered into the magnificent castle. There he was, threatening, mad and looking for a dessert for the night. Nobody was home but the queen and the brave princess. When the queen realized she had unpleasant company, she was terrified and screamed loudly. As soon as the princess heard her mother’s desperate voice, she ran very fast to her rescue, but she didn’t imagine what she was going to go through. When she saw the furious dragon, she almost immediately took her sword and started fighting him. In an effort to take him out, she hit him twice on his head, but it wasn’t enough; it only made the dragon a little bit dopey, so she decided to set a trap. She cornered him and made him fall into it. The dragon was forced to surrender but was set free after he promised that he would never try to enter into the castle again. The queen was very pleased and proud of her daughter because she saved her life. The dragon learned his lesson: Never enter again into the house of a brave princess with a weapon in her hands because you will always lose.

The Dragon and I

Okay! Okay! Who am I trying to fool? I might have changed the story a little bit. Let’s be fair. Once upon a time in Mexico, there was a typical house and a not so brave girl (me) who lived there with her mother, her brothers and sister. It was a hot summer, blossomed as spring, and my mother swept the backyard all the time to keep it clean. The most common creatures of the region lived there: nice and ugly birds, ordinary butterflies, small lady bugs, no cute snails - only horrible slugs of all sizes - some spiders, a couple of beehives full of working bees, all different kinds of bugs, worms and ants, and of course my mom’s four gorgeous hunting dogs. My mom wasn’t very happy to have all those animals every single day, but she learned to get along with them. There was only one animal which she was afraid of: The terrible evil dragon. One of those excessively bright summer days something unusual happened. My sister left the patio’s door open, and the terrible evil dragon entered to the house. Nobody was home but my mom and me. There he was with his threatening eyes, confused and as scared as we were and looking for a place to hide. When mom realized she had unpleasant company, she got terrified and screamed loudly. As soon as I heard my mother’s hysterical voice, I ran very fast to her rescue, but I didn’t imagine what I was going to go through. When I saw the furious dragon, I almost immediately took the broomstick and started fighting him. In an effort to take him out, I hit him twice on his head, but it wasn’t enough. It only made the dragon a little bit dopey, so I decided to set a trap. I cornered him and made him fall into it. The dragon was forced to surrender but was set free out of the house. He didn’t promise he wouldn’t enter into the house again, but after the blows I gave him, I don’t think he would ever want to enter again. My mom was very pleased and proud of me because I saved her and I avoid her dogs got bitten by the dragon. The dragon learned his lesson: Never try to enter the house of a crazy woman with a broomstick in her hands you will always lose. Okay! Okay! I admit it: it wasn’t a dragon, but it seemed like it was. It was a disgusting, ugly, huge, fat Iguana. I swear to God it was one of those horrible ones, and when I saw it inside the house, it scared the hell out of me.

Apoco no es feo como pegarle a Dios? Bueno en mi tierra le llamamos Tolocs a estos angelitos


Crónicas de un encuentro inesperado con aquel de los ojos profundos

Me miró fijamente. Yo lo mire también, pero su mirada me provocó una sensación extraña, por eso permanecí mirándolo con descaro. No, no fue descaro. Más bien, debo de admitir llena de vergüenza que fue ansiedad, de esa que te hela y te deja estático. Tal vez añadiría que con un poco de miedo y curiosidad, esas que se sienten “la primera vez”. Yo no parpadeé, me olvidé por completo. Estaba atónita, con los ojos fijos en su mirar, en su cara, en todo su cuerpo. Nunca había sentido eso por alguien de su clase. Empecé a sentir mi corazón agitado, palpitando como si quisiera salirse de mi cuerpo; mi respiración entrecortada, jadeante, como que el aire en cualquier momento se fuera a acabar. Mis manos frías, inmóviles. ¡Fue la impresión! Estuve a punto de entrar en un ataque de pánico cuando el pestañudo que dice ser mi esposo me descubrió. Pero yo no le puse mucha atención, debo admitir. Era verdaderamente grande, no podía ponerle atención a nadie más.

¡Sácalo!, le grite con emoción. No, no fue emoción. Viéndolo bien, era desesperación. Desesperación de poder ver claramente esas largas prolongaciones de su cuerpo, sobresaliendo por doquier. Digno representante de su especie, debo admitir. No dejé de sentir su mirada oscura y profunda fijamente en mí por ningún momento. ¿O era que sólo yo lo miraba a él? El dudo: Sacarlo o no fue un dilema que más tarde terminó por convertirse en burla. Yo ya no aguantaba, por eso decidida como estaba, intente sacarlo con mis propias manos santas, pero todo fue en vano. Tuve que soltarlo de inmediato. Me dio asco sentir esa cosa tan larga en mis dedos. Consideré mi integridad física amenazada y se lo externe abiertamente. Yo nunca bromearía con cosas así. EL pestañudo no supo qué hacer; moría de la risa el muy canalla (por no decir el muy cabrón). Se desternillaba a gusto, se burlaba de mí plácidamente. Yo no reí, permanecí seria. Un menester, como ese tan básico, pero tan importante no podía ser tomado a la ligereza y mucho menos ser blanco de bromas y de carcajeo.

¡Sácalo tú!, insistí, ¡yo no puedo! Esto está fuera de mí, pensé sin decir nada más. El resolvió llamar a la mesera sin parar de reír, pero accediendo a mis demandas. ¡Dile que lo saquen! Le repetí por si, en su fiesta no había entendido las instrucciones. Pero tan pronto como ella se acerco, el traicionero, muerto de la risa como estaba, me dijo con muy poca seriedad: dile tú, a mí me da pena tu ridiculez. Poco importa la vergüenza ante casos de vida o muerte ¿No? Este claramente era uno de esos casos, por eso me arme de valor y bajando un poco la voz para que el resto de los comensales no se entere le dije: Me siento amenazada por el platillo que me acabas de traer ¿Podrías sacar ese camarón tan feo y grande de mi sopa?, le dije señalando con el dedo índice los ojos profundamente negros y fulminantes del animalejo aquel y luego, sus patas picudas y largas, tan largas como sus antenas mismas. Trate de evitarlo, pero creo que puse cara de asco una vez más. Desee nunca haber tenido que verlo así, con esa entereza que poco caracteriza a los camarones más pequeños que toda mi vida he comido.

Pedí que lo tiren a la basura, pero el pestañudo se negó. En vez de eso pidió que lo pongan en un plato extra y solicitó una herramienta (me pareció del tipo que usan los plomeros) para acabar con él. No pude mirarlo mientras acometía tan despiadada labor. Tampoco pude dar bocado de aquel “Chupe” de camarones peruano, por eso volví a casa vencida con mi sopa intacta que hasta el día de hoy sigue en el refrigerador. ¡Maldito camarón gigante de mirada profunda!, me repetí mil veces mientras sacaba del microondas mi sopa instantánea y hacia una búsqueda exhaustiva del par de camarones minúsculos que suelen traer para tirarlos a la basura, sólo “por si las moscas cochinas” estos resultaran tan observadores y de mirada profunda como la del grandulón aquel.
JKO
He aquí una muestra del espécimen. ¿Verdad que no estoy quedando loca, ni paranoica?

lunes, 30 de marzo de 2009

LA DUDA

Hoy la duda se posa en mi ventana, por eso la cierro. Entonces, me toca la puerta. ¿No es acaso de sabios dudar? Sólo aquella gente idiota es la que se “monta en su burro” para no dudar. Necesito ser una idiota y es que en el amor hay que ser un completo idiota o por lo menos, lo suficiente para no dudar. Cerrar mis ojos o volverme ciega (da lo mismo) para no ver lo que resulta más que obvio también. Idiota y ciega, ¡bonita combinación! No es miedo, es angustia lo que me atormenta. Angustia de saberte perdido, extraviado, de verte ir y venir como quien no encuentra su espacio ¿O será miedo? ¡Qué importa! Al fin y al cabo me volverá loca. ¿Para qué me devuelves tu corazón cada que rompes el mío? ¿Para que lo ame? ¿Se puede amar con un corazón así, como dejas el mío? No es divertido tu juego. La duda insiste y timbra con angustia. Vienen juntas, tomadas de la mano. Hazlas pasar mientras encuentro como reparar mi corazón que terminó de hacerse añicos.

JKO

sábado, 28 de febrero de 2009

My twin

It’s really nice having a twin. It’s not only a brotherhood, it’s something else. He is a boy and I am a girl and we were born the same day. Arriving four minutes before me makes him the older of us. His name is Jonathan. When we were kids my older brother, my sister and I used to call him Johnny, but as we got older, we started calling him “Chino” (Chinese) because of his Chinese shaped eyes. We don’t look alike at all: he is taller, chubbier and more intelligent than I am. His hair is delightfully curly, his eyebrows are really expressive, and he has a marvelous and profound dimple on each side of his smile. He is very handsome but introverted and extremely focused on his job, kind of a workaholic. Sometimes it seems as if we are opposite, but I would rather say we are complements. When we were children, my mom used to cook beans and rice all the time. I remember eating all the beans but leaving the rice. My brother did the opposite. I remember my mom telling us not to leave anything. That’s why we would exchange our plates and finish eating without any problem. We always have worked as a team. If I couldn’t reach it because it was high for me, he would help me. If I forgot something, he wouldn’t. If he didn’t write down homework, I would. If he couldn’t go somewhere, I could. We were always together. We went to the same schools all of our school years even, university. We ended up studying the same major. That made us share the same friends too, so we would go out together all the time. I never felt what it was to be alone or need a hand and not find it, thanks to him. Having a twin brother is something more than just being brother and sister. As you can see, we have been friends, accomplices, partners, and buddies since we were born. That’s why I don’t mind sharing the birthday cake with him even though when we’re about to blow out the candles he always distracts me, so he can get them all.


B-day #3
Last B-day #21 jejeje

viernes, 27 de febrero de 2009

AHORA

Alguna vez llegue a sentir
colándose entre mi pelo
tus labios, tu nariz
queriendo alcanzar mi cuello.

Ahora sólo siento
que se cuela el viento,
sólo ráfagas que dejan
mi cabello revuelto.

Alguna vez cerré los ojos
y sentí una voz hablarme;
eras tú que con susurros
me persuadías para besarte.

Ahora al cerrar mis ojos,
escucho puro silencio.
Creo a veces oír tu voz
mas son sólo pensamientos.

Alguna vez sentí caricias
con novedad que me exploraban
y con cada una en mi cuerpo,
eras tú con tus manos que jugaban.

Ahora solamente siento
mis manos que me cubren
que de vez en cuando el viento
las obliga a que se abriguen.

Muchas veces soñé
que para siempre te tendría;
cada día ilusa pensé
que completa para ti sería.

Ahora con tanto tiempo
me doy cuenta que no era cierto,
ese tonto pensamiento
para siempre como recuerdo.

jueves, 26 de febrero de 2009

ADORO

Adoro en las mañanas
despertarme y pensar en ti;
adoro ver por la ventana
las flores de mi jardín.

Adoro el olor
matutino del café
y en la tarde,
tomar una taza de té.

Adoro saber
que alguien piensa en mi;
también que, de repente,
Me ponga a sonreír.

Adoro cerrar los ojos
y pensar que estás aquí;
adoro cuando te veo
y se me olvida que decir.

Adoro hacer poemas
que a la gente hacen sufrir
y aún más adoro
ver a un niño sonreír.

Adoro la frescura
al terminarme de bañar
y un atardecer
con la brisa del mar.

Adoro ver que las estrellas
brillen en la oscuridad
e imaginar que hay
mil planetas más allá.

Adoro oír una canción
que me hace recordar,
ver una imagen tuya
y ponerme a soñar.

Adoro las noches frías
que me hacen tiritar,
pero más adoro tu abrazo
que me logra cobijar.

A ti moreno

Un poema de mi adolescencia

Para aquel que supo cómo, robarme mis sonrisas y aunque no lo supo, también me robo el pensamiento y que sabrá que tal vez si quisiera podría tener mi corazón entero. Para aquel moreno, con el que disfruté al máximo de mi tiempo y que a sus caricias y sus besos supo cómo hacerlos eternos.

Locas tentaciones pasan a través de mí.
Suspiro, río, callo, mas no puedo resistir.
Sentimientos que se evocan cuando pienso en ti.
Locura apasionada que no puedo combatir.

Y me veo riendo de alguna manera
Con una sonrisa extraña y poco singular.
De pronto, cierro los ojos y pienso moreno
Que en mi vida vienes a ser algo genial.

No descifro si es tu cuerpo o tu cara,
Tu forma de ser o tu manera al andar
O tal vez es el modo que tienes directo
Para decirme que me quieres besar.

Mas día y noche me haces pensarte
Sin motivo ni razón aparente;
Deseo tenerte y poder abrazarte,
Deseo locamente poder besarte.

Ansiosa estoy mas algo hay que me detiene:
Cómo lograr mediar razón con sentimiento.
Cómo negarlo, el pensamiento ya te tiene,
Cómo decir que no lo hago si aún te siento.

Y la nostalgia, aquella sensación
De no poder más, se ha hecho presente.
Y no puedo más estar contigo ni tenerte,
Y no puedo ya mostrarte cuánto podría yo quererte

Y mientras lentamente la noche se pierde
Observo el cielo y trato de olvidar,
Pero... por qué hacerlo cuando el corazón
Me pide a gritos que no te deje de pensar.

Y cómo no pensarte, si es sencillo
Y tan fácil los recuerdos renovar,
Sobretodo sí aquellos momentos,
Son tan gratos y se merecen recordar.

Y recuerdo esa forma de mirarme
Que me hacía sentirme halagada,
Te acercaste y con tus labios me besaste,
Y me dejaste totalmente enamorada.

Tiempo eterno que corriste sin pensar
Las horas con él, que se fueron sin sentir,
Tiempo sabio no permitas olvidar,
Aquel dulce recuerdo que me hace sonreír.

La favorita


Este poema hace 8 años que lo escribí, pero sigue teniendo la misma validez.
A la nené

A ti nené que has sabido
cómo ser mi preferida
y cómo darme tu cariño,
decirte gracias he querido.

Y algo pensé en comprarte
como un valioso diamante,
sólo para demostrarte
cuanto he logrado amarte.

Más tú vales eso y más
que pensé detenidamente,
darte algo que fuera capaz
de demostrar lo que se siente.

Mas lo material no puede
aunque quiera, llegarte
pues esto no demuestra
lo que has sabido ganarte.

Y transcribo de mi alma
todo aquello que yo siento
pues, tú eres mi hermana:
la mejor, de verdad, no miento.

Infinito sentimiento
total, de agradecimiento,
por haberme dejado saber
qué es una hermanita tener.

Pues gracias a ti no supe
qué es tener soledad,
como tampoco una amiga
inventada para jugar.

Pues tu creciste conmigo
al té o a la mamá, jugando,
y sin darte cuenta una amiga,
también me habías regalado.

Porque has sabido darme
tus palabras de consuelo,
al igual que tus sonrisas
diciéndome que sí puedo.

Porque supiste en qué momento
quedarte junto a mí callada
pues, tu compañía en esos tiempos,
era lo que necesitaba.

Pues con tus enojos a veces
me has hecho ignorarte,
pero igual inconscientemente,
has sabido hacerme fuerte.

Porque con cariños y risas,
con las palabras que callas,
algunos secretos que guardas
y algunos regaños que sacas;

Has sabido ser hermana-amiga
y no sólo eso, nenesita,
sino también, para mí,
has logrado ser mi favorita.

domingo, 15 de febrero de 2009

A Different Thanksgiving


Hice este escrito hace algunos meses como parte de una tarea escolar. Fue basado en el excelente chiste mexicano “Pavo al tequila”.

Thanksgiving is around the corner. This will be my second one here in Miami, and this time I am more excited to celebrate it than last year. I decided to look on the Internet for a good recipe to prepare the turkey. The word tequila popped up in my mind while surfing the Internet. I found what seemed to me as a good recipe: Tequila Turkey. I guess it could be a fine fusion of cultures by combining good Mexican tequila with the Thanksgiving turkey, so I copied the recipe to give it a try. It looks like an easy to make recipe. First of all, buy 1 liter of “Corralejo” tequila and a 10 lb turkey; thaw it if frozen. Pour out 10 shots of tequila, and drink one while preheating the oven to 325 °F. Place turkey on a roasting pan. To give flavor, pour a double tequila shot into your mouth and drink it. Don’t forget to put the turkey to roast into the oven and drink one more tequila shot. Then, cook it for 2 hours. It is crucial to keep on giving flavor (one tequila shot) every ½ hour. Send somebody to buy another tequila bottle for later, while you wait for the turkey to be drunk - I mean done. When the thermometer reads 180ºF, it’s ready. If you forgot to put in the thermometer, put it in right away, and drink another tequila shot to improve memory. When the turkey is ready, and if it’s not burned, celebrate by drinking another shot. Finally, turn off the oven and take the turkey out. Celebrate again - you know how - by drinking another tequila shot, but open the new bottle of tequila first. Before serving, pick up the turkey from the floor and make a toast. Come on! There is no reason to be angry; it wasn’t your fault if you dropped the turkey because you forgot it was hot. It can happen to anyone. Have another tequila shot so you can forget your little mistake. Clean, serve, bless and eat. Don’t forget to drink moderately! Preparing this easy to make recipe you will have, for sure, a forgettable Thanksgiving, but who cares? CHEERS!

viernes, 30 de enero de 2009

Half of Hour Confused

I turn on the TV. I start flipping channels because I love doing that. I catch the news, and I watch it even though it is in French. I don’t get it all. I didn’t know there was a French channel. Then I find out, it’s only transmitted from 7 to 7:30 on Chanel 19 (WLRN). I listen and try to understand, but it’s hard. They speak very fast. Images and some words let me get the news.
-In The Congo rebels are violating, hitting and, in some cases, burning women. This is provoking unwanted pregnancies and spread of HIV in those violated women. 15% of those born children are infected by the virus.
-Obama has a general acceptation all over the world. Different countries in Latin America, Europe and Asia were included in this research. 65% was his lowest grade, 85% was his highest one.
-The percentage of women living alone and happy is going up. They are divorced, they are raising their children all by themselves, and they’re happy for it. They are talking about “the happiness of living alone”
-Bla, bla, bla…

I don’t understand everything. I am a little bit confused by the time the news is done. I start flipping again. Mostly all of the channels are in English but I don’t stop on any on them. Click, click, and more click. Then after a while, I go back to my Spanish channel so I can feel safe and comfortable again.