jueves, 9 de abril de 2009

The Dragon and the Princess

Ya que hablamos de sustos. Les comparto una de las ultimas tareas que hice en clase de ingles.

The Dragon and the Princess

Once upon a time in a magic kingdom, there was a magnificent castle and a beautiful brave princess who lived there with her mother, the queen and her brothers and sister. It was a warm summer, blossomed as spring, so the queen was dancing all the time and singing in the enchanted forest. The most incredible creatures lived there: colorful birds, restless butterflies, gorgeous hunting dogs, small, medium and big lady bugs, the fastest snails you’ve ever seen, squeaky squirrels and all different kinds of bugs and worms. The queen was very happy to visit them all every day. But there was only one animal which everybody feared, even the queen: The terrible evil dragon. On one of those sunny summer days, something unusual happened. One of the drawbridge doors was left open, and the terrible evil dragon entered into the magnificent castle. There he was, threatening, mad and looking for a dessert for the night. Nobody was home but the queen and the brave princess. When the queen realized she had unpleasant company, she was terrified and screamed loudly. As soon as the princess heard her mother’s desperate voice, she ran very fast to her rescue, but she didn’t imagine what she was going to go through. When she saw the furious dragon, she almost immediately took her sword and started fighting him. In an effort to take him out, she hit him twice on his head, but it wasn’t enough; it only made the dragon a little bit dopey, so she decided to set a trap. She cornered him and made him fall into it. The dragon was forced to surrender but was set free after he promised that he would never try to enter into the castle again. The queen was very pleased and proud of her daughter because she saved her life. The dragon learned his lesson: Never enter again into the house of a brave princess with a weapon in her hands because you will always lose.

The Dragon and I

Okay! Okay! Who am I trying to fool? I might have changed the story a little bit. Let’s be fair. Once upon a time in Mexico, there was a typical house and a not so brave girl (me) who lived there with her mother, her brothers and sister. It was a hot summer, blossomed as spring, and my mother swept the backyard all the time to keep it clean. The most common creatures of the region lived there: nice and ugly birds, ordinary butterflies, small lady bugs, no cute snails - only horrible slugs of all sizes - some spiders, a couple of beehives full of working bees, all different kinds of bugs, worms and ants, and of course my mom’s four gorgeous hunting dogs. My mom wasn’t very happy to have all those animals every single day, but she learned to get along with them. There was only one animal which she was afraid of: The terrible evil dragon. One of those excessively bright summer days something unusual happened. My sister left the patio’s door open, and the terrible evil dragon entered to the house. Nobody was home but my mom and me. There he was with his threatening eyes, confused and as scared as we were and looking for a place to hide. When mom realized she had unpleasant company, she got terrified and screamed loudly. As soon as I heard my mother’s hysterical voice, I ran very fast to her rescue, but I didn’t imagine what I was going to go through. When I saw the furious dragon, I almost immediately took the broomstick and started fighting him. In an effort to take him out, I hit him twice on his head, but it wasn’t enough. It only made the dragon a little bit dopey, so I decided to set a trap. I cornered him and made him fall into it. The dragon was forced to surrender but was set free out of the house. He didn’t promise he wouldn’t enter into the house again, but after the blows I gave him, I don’t think he would ever want to enter again. My mom was very pleased and proud of me because I saved her and I avoid her dogs got bitten by the dragon. The dragon learned his lesson: Never try to enter the house of a crazy woman with a broomstick in her hands you will always lose. Okay! Okay! I admit it: it wasn’t a dragon, but it seemed like it was. It was a disgusting, ugly, huge, fat Iguana. I swear to God it was one of those horrible ones, and when I saw it inside the house, it scared the hell out of me.

Apoco no es feo como pegarle a Dios? Bueno en mi tierra le llamamos Tolocs a estos angelitos


Crónicas de un encuentro inesperado con aquel de los ojos profundos

Me miró fijamente. Yo lo mire también, pero su mirada me provocó una sensación extraña, por eso permanecí mirándolo con descaro. No, no fue descaro. Más bien, debo de admitir llena de vergüenza que fue ansiedad, de esa que te hela y te deja estático. Tal vez añadiría que con un poco de miedo y curiosidad, esas que se sienten “la primera vez”. Yo no parpadeé, me olvidé por completo. Estaba atónita, con los ojos fijos en su mirar, en su cara, en todo su cuerpo. Nunca había sentido eso por alguien de su clase. Empecé a sentir mi corazón agitado, palpitando como si quisiera salirse de mi cuerpo; mi respiración entrecortada, jadeante, como que el aire en cualquier momento se fuera a acabar. Mis manos frías, inmóviles. ¡Fue la impresión! Estuve a punto de entrar en un ataque de pánico cuando el pestañudo que dice ser mi esposo me descubrió. Pero yo no le puse mucha atención, debo admitir. Era verdaderamente grande, no podía ponerle atención a nadie más.

¡Sácalo!, le grite con emoción. No, no fue emoción. Viéndolo bien, era desesperación. Desesperación de poder ver claramente esas largas prolongaciones de su cuerpo, sobresaliendo por doquier. Digno representante de su especie, debo admitir. No dejé de sentir su mirada oscura y profunda fijamente en mí por ningún momento. ¿O era que sólo yo lo miraba a él? El dudo: Sacarlo o no fue un dilema que más tarde terminó por convertirse en burla. Yo ya no aguantaba, por eso decidida como estaba, intente sacarlo con mis propias manos santas, pero todo fue en vano. Tuve que soltarlo de inmediato. Me dio asco sentir esa cosa tan larga en mis dedos. Consideré mi integridad física amenazada y se lo externe abiertamente. Yo nunca bromearía con cosas así. EL pestañudo no supo qué hacer; moría de la risa el muy canalla (por no decir el muy cabrón). Se desternillaba a gusto, se burlaba de mí plácidamente. Yo no reí, permanecí seria. Un menester, como ese tan básico, pero tan importante no podía ser tomado a la ligereza y mucho menos ser blanco de bromas y de carcajeo.

¡Sácalo tú!, insistí, ¡yo no puedo! Esto está fuera de mí, pensé sin decir nada más. El resolvió llamar a la mesera sin parar de reír, pero accediendo a mis demandas. ¡Dile que lo saquen! Le repetí por si, en su fiesta no había entendido las instrucciones. Pero tan pronto como ella se acerco, el traicionero, muerto de la risa como estaba, me dijo con muy poca seriedad: dile tú, a mí me da pena tu ridiculez. Poco importa la vergüenza ante casos de vida o muerte ¿No? Este claramente era uno de esos casos, por eso me arme de valor y bajando un poco la voz para que el resto de los comensales no se entere le dije: Me siento amenazada por el platillo que me acabas de traer ¿Podrías sacar ese camarón tan feo y grande de mi sopa?, le dije señalando con el dedo índice los ojos profundamente negros y fulminantes del animalejo aquel y luego, sus patas picudas y largas, tan largas como sus antenas mismas. Trate de evitarlo, pero creo que puse cara de asco una vez más. Desee nunca haber tenido que verlo así, con esa entereza que poco caracteriza a los camarones más pequeños que toda mi vida he comido.

Pedí que lo tiren a la basura, pero el pestañudo se negó. En vez de eso pidió que lo pongan en un plato extra y solicitó una herramienta (me pareció del tipo que usan los plomeros) para acabar con él. No pude mirarlo mientras acometía tan despiadada labor. Tampoco pude dar bocado de aquel “Chupe” de camarones peruano, por eso volví a casa vencida con mi sopa intacta que hasta el día de hoy sigue en el refrigerador. ¡Maldito camarón gigante de mirada profunda!, me repetí mil veces mientras sacaba del microondas mi sopa instantánea y hacia una búsqueda exhaustiva del par de camarones minúsculos que suelen traer para tirarlos a la basura, sólo “por si las moscas cochinas” estos resultaran tan observadores y de mirada profunda como la del grandulón aquel.
JKO
He aquí una muestra del espécimen. ¿Verdad que no estoy quedando loca, ni paranoica?

lunes, 30 de marzo de 2009

LA DUDA

Hoy la duda se posa en mi ventana, por eso la cierro. Entonces, me toca la puerta. ¿No es acaso de sabios dudar? Sólo aquella gente idiota es la que se “monta en su burro” para no dudar. Necesito ser una idiota y es que en el amor hay que ser un completo idiota o por lo menos, lo suficiente para no dudar. Cerrar mis ojos o volverme ciega (da lo mismo) para no ver lo que resulta más que obvio también. Idiota y ciega, ¡bonita combinación! No es miedo, es angustia lo que me atormenta. Angustia de saberte perdido, extraviado, de verte ir y venir como quien no encuentra su espacio ¿O será miedo? ¡Qué importa! Al fin y al cabo me volverá loca. ¿Para qué me devuelves tu corazón cada que rompes el mío? ¿Para que lo ame? ¿Se puede amar con un corazón así, como dejas el mío? No es divertido tu juego. La duda insiste y timbra con angustia. Vienen juntas, tomadas de la mano. Hazlas pasar mientras encuentro como reparar mi corazón que terminó de hacerse añicos.

JKO

sábado, 28 de febrero de 2009

My twin

It’s really nice having a twin. It’s not only a brotherhood, it’s something else. He is a boy and I am a girl and we were born the same day. Arriving four minutes before me makes him the older of us. His name is Jonathan. When we were kids my older brother, my sister and I used to call him Johnny, but as we got older, we started calling him “Chino” (Chinese) because of his Chinese shaped eyes. We don’t look alike at all: he is taller, chubbier and more intelligent than I am. His hair is delightfully curly, his eyebrows are really expressive, and he has a marvelous and profound dimple on each side of his smile. He is very handsome but introverted and extremely focused on his job, kind of a workaholic. Sometimes it seems as if we are opposite, but I would rather say we are complements. When we were children, my mom used to cook beans and rice all the time. I remember eating all the beans but leaving the rice. My brother did the opposite. I remember my mom telling us not to leave anything. That’s why we would exchange our plates and finish eating without any problem. We always have worked as a team. If I couldn’t reach it because it was high for me, he would help me. If I forgot something, he wouldn’t. If he didn’t write down homework, I would. If he couldn’t go somewhere, I could. We were always together. We went to the same schools all of our school years even, university. We ended up studying the same major. That made us share the same friends too, so we would go out together all the time. I never felt what it was to be alone or need a hand and not find it, thanks to him. Having a twin brother is something more than just being brother and sister. As you can see, we have been friends, accomplices, partners, and buddies since we were born. That’s why I don’t mind sharing the birthday cake with him even though when we’re about to blow out the candles he always distracts me, so he can get them all.


B-day #3
Last B-day #21 jejeje

viernes, 27 de febrero de 2009

AHORA

Alguna vez llegue a sentir
colándose entre mi pelo
tus labios, tu nariz
queriendo alcanzar mi cuello.

Ahora sólo siento
que se cuela el viento,
sólo ráfagas que dejan
mi cabello revuelto.

Alguna vez cerré los ojos
y sentí una voz hablarme;
eras tú que con susurros
me persuadías para besarte.

Ahora al cerrar mis ojos,
escucho puro silencio.
Creo a veces oír tu voz
mas son sólo pensamientos.

Alguna vez sentí caricias
con novedad que me exploraban
y con cada una en mi cuerpo,
eras tú con tus manos que jugaban.

Ahora solamente siento
mis manos que me cubren
que de vez en cuando el viento
las obliga a que se abriguen.

Muchas veces soñé
que para siempre te tendría;
cada día ilusa pensé
que completa para ti sería.

Ahora con tanto tiempo
me doy cuenta que no era cierto,
ese tonto pensamiento
para siempre como recuerdo.

jueves, 26 de febrero de 2009

ADORO

Adoro en las mañanas
despertarme y pensar en ti;
adoro ver por la ventana
las flores de mi jardín.

Adoro el olor
matutino del café
y en la tarde,
tomar una taza de té.

Adoro saber
que alguien piensa en mi;
también que, de repente,
Me ponga a sonreír.

Adoro cerrar los ojos
y pensar que estás aquí;
adoro cuando te veo
y se me olvida que decir.

Adoro hacer poemas
que a la gente hacen sufrir
y aún más adoro
ver a un niño sonreír.

Adoro la frescura
al terminarme de bañar
y un atardecer
con la brisa del mar.

Adoro ver que las estrellas
brillen en la oscuridad
e imaginar que hay
mil planetas más allá.

Adoro oír una canción
que me hace recordar,
ver una imagen tuya
y ponerme a soñar.

Adoro las noches frías
que me hacen tiritar,
pero más adoro tu abrazo
que me logra cobijar.

A ti moreno

Un poema de mi adolescencia

Para aquel que supo cómo, robarme mis sonrisas y aunque no lo supo, también me robo el pensamiento y que sabrá que tal vez si quisiera podría tener mi corazón entero. Para aquel moreno, con el que disfruté al máximo de mi tiempo y que a sus caricias y sus besos supo cómo hacerlos eternos.

Locas tentaciones pasan a través de mí.
Suspiro, río, callo, mas no puedo resistir.
Sentimientos que se evocan cuando pienso en ti.
Locura apasionada que no puedo combatir.

Y me veo riendo de alguna manera
Con una sonrisa extraña y poco singular.
De pronto, cierro los ojos y pienso moreno
Que en mi vida vienes a ser algo genial.

No descifro si es tu cuerpo o tu cara,
Tu forma de ser o tu manera al andar
O tal vez es el modo que tienes directo
Para decirme que me quieres besar.

Mas día y noche me haces pensarte
Sin motivo ni razón aparente;
Deseo tenerte y poder abrazarte,
Deseo locamente poder besarte.

Ansiosa estoy mas algo hay que me detiene:
Cómo lograr mediar razón con sentimiento.
Cómo negarlo, el pensamiento ya te tiene,
Cómo decir que no lo hago si aún te siento.

Y la nostalgia, aquella sensación
De no poder más, se ha hecho presente.
Y no puedo más estar contigo ni tenerte,
Y no puedo ya mostrarte cuánto podría yo quererte

Y mientras lentamente la noche se pierde
Observo el cielo y trato de olvidar,
Pero... por qué hacerlo cuando el corazón
Me pide a gritos que no te deje de pensar.

Y cómo no pensarte, si es sencillo
Y tan fácil los recuerdos renovar,
Sobretodo sí aquellos momentos,
Son tan gratos y se merecen recordar.

Y recuerdo esa forma de mirarme
Que me hacía sentirme halagada,
Te acercaste y con tus labios me besaste,
Y me dejaste totalmente enamorada.

Tiempo eterno que corriste sin pensar
Las horas con él, que se fueron sin sentir,
Tiempo sabio no permitas olvidar,
Aquel dulce recuerdo que me hace sonreír.

La favorita


Este poema hace 8 años que lo escribí, pero sigue teniendo la misma validez.
A la nené

A ti nené que has sabido
cómo ser mi preferida
y cómo darme tu cariño,
decirte gracias he querido.

Y algo pensé en comprarte
como un valioso diamante,
sólo para demostrarte
cuanto he logrado amarte.

Más tú vales eso y más
que pensé detenidamente,
darte algo que fuera capaz
de demostrar lo que se siente.

Mas lo material no puede
aunque quiera, llegarte
pues esto no demuestra
lo que has sabido ganarte.

Y transcribo de mi alma
todo aquello que yo siento
pues, tú eres mi hermana:
la mejor, de verdad, no miento.

Infinito sentimiento
total, de agradecimiento,
por haberme dejado saber
qué es una hermanita tener.

Pues gracias a ti no supe
qué es tener soledad,
como tampoco una amiga
inventada para jugar.

Pues tu creciste conmigo
al té o a la mamá, jugando,
y sin darte cuenta una amiga,
también me habías regalado.

Porque has sabido darme
tus palabras de consuelo,
al igual que tus sonrisas
diciéndome que sí puedo.

Porque supiste en qué momento
quedarte junto a mí callada
pues, tu compañía en esos tiempos,
era lo que necesitaba.

Pues con tus enojos a veces
me has hecho ignorarte,
pero igual inconscientemente,
has sabido hacerme fuerte.

Porque con cariños y risas,
con las palabras que callas,
algunos secretos que guardas
y algunos regaños que sacas;

Has sabido ser hermana-amiga
y no sólo eso, nenesita,
sino también, para mí,
has logrado ser mi favorita.

domingo, 15 de febrero de 2009

A Different Thanksgiving


Hice este escrito hace algunos meses como parte de una tarea escolar. Fue basado en el excelente chiste mexicano “Pavo al tequila”.

Thanksgiving is around the corner. This will be my second one here in Miami, and this time I am more excited to celebrate it than last year. I decided to look on the Internet for a good recipe to prepare the turkey. The word tequila popped up in my mind while surfing the Internet. I found what seemed to me as a good recipe: Tequila Turkey. I guess it could be a fine fusion of cultures by combining good Mexican tequila with the Thanksgiving turkey, so I copied the recipe to give it a try. It looks like an easy to make recipe. First of all, buy 1 liter of “Corralejo” tequila and a 10 lb turkey; thaw it if frozen. Pour out 10 shots of tequila, and drink one while preheating the oven to 325 °F. Place turkey on a roasting pan. To give flavor, pour a double tequila shot into your mouth and drink it. Don’t forget to put the turkey to roast into the oven and drink one more tequila shot. Then, cook it for 2 hours. It is crucial to keep on giving flavor (one tequila shot) every ½ hour. Send somebody to buy another tequila bottle for later, while you wait for the turkey to be drunk - I mean done. When the thermometer reads 180ºF, it’s ready. If you forgot to put in the thermometer, put it in right away, and drink another tequila shot to improve memory. When the turkey is ready, and if it’s not burned, celebrate by drinking another shot. Finally, turn off the oven and take the turkey out. Celebrate again - you know how - by drinking another tequila shot, but open the new bottle of tequila first. Before serving, pick up the turkey from the floor and make a toast. Come on! There is no reason to be angry; it wasn’t your fault if you dropped the turkey because you forgot it was hot. It can happen to anyone. Have another tequila shot so you can forget your little mistake. Clean, serve, bless and eat. Don’t forget to drink moderately! Preparing this easy to make recipe you will have, for sure, a forgettable Thanksgiving, but who cares? CHEERS!

viernes, 30 de enero de 2009

Half of Hour Confused

I turn on the TV. I start flipping channels because I love doing that. I catch the news, and I watch it even though it is in French. I don’t get it all. I didn’t know there was a French channel. Then I find out, it’s only transmitted from 7 to 7:30 on Chanel 19 (WLRN). I listen and try to understand, but it’s hard. They speak very fast. Images and some words let me get the news.
-In The Congo rebels are violating, hitting and, in some cases, burning women. This is provoking unwanted pregnancies and spread of HIV in those violated women. 15% of those born children are infected by the virus.
-Obama has a general acceptation all over the world. Different countries in Latin America, Europe and Asia were included in this research. 65% was his lowest grade, 85% was his highest one.
-The percentage of women living alone and happy is going up. They are divorced, they are raising their children all by themselves, and they’re happy for it. They are talking about “the happiness of living alone”
-Bla, bla, bla…

I don’t understand everything. I am a little bit confused by the time the news is done. I start flipping again. Mostly all of the channels are in English but I don’t stop on any on them. Click, click, and more click. Then after a while, I go back to my Spanish channel so I can feel safe and comfortable again.

martes, 30 de diciembre de 2008

INTENTANDO ESCRIBIR

He escuchado decir que el escritor nace del silencio y de la soledad; escuchar lo que la mente y el corazón dicen no es tarea fácil entre el bullicio y la multitud. Intento escribir de nuevo en esta habitación iluminada y escandalosa donde tiempo a, mis primeros intentos de poesía nacieron a deshoras. Mamá me habla y he olvidado la frase que seguía; se fue al olvido. Tampoco entiendo que me ha dicho, pero a todo le dije que si para no perder el hilo de lo que escribía. Aun así lo perdí. No me puedo concentrar en dos cosas a la vez, no cuando escribo.

Esta habitación tiene ventanales grandes y puertas de más, por eso hay exceso de luz y de ruidos. La luz me despierta a las ocho de la mañana que es el momento justo cuando el sol entra en la habitación y da directo a mi cara. Cierra las persianas, ella me dice cada noche, pero yo nunca le hago caso.

Por las ventanas de adelante escucho el ruido de los carros y motos al pasar y ocasionalmente, los de los inevitables camiones que dejan negra mi ciudad blanca. Por las de atrás, escucho el ruido de los pájaros; el aletear repentino de un pájaro que emprendió el vuelo, diferentes melodías y berreos (sí, algunos pájaros berrean, no cantan), alguno seguro llama a su pareja; me suena romántico su piar. Me pregunto cuánto pájaro distinto habrá en el patio que se ve a través de dos de las ventanas de mi habitación. ¿Será que no se cansan de cantar? El sonido trasero de los pájaros de repente se opaca con el sonido de una campana de vaca lechera que anuncia la venta de helados. Hay elote, coco y chocolate, grita el señor del puesto ambulante y vuelve a agitar la campanita después de su estribillo.

Camionetas del mercado que se destartalan a su paso con altoparlantes de calidad dudosa anuncian las muy improbables mejores ofertas del día. Mamá hace ruidos por toda la casa. Me pregunto qué tanto hace, pero no voy a ver. Intento escribir. Un hombre de voz ronca empieza a cantar en francés algo que parece jazz. El volumen está muy alto por lo que dejo de escuchar a mamá. Mis piernas se empiezan a mover al ritmo de la música sin darme cuenta. Me fascina como suena el francés, más si la música es movida. Oigo el ruido de las patitas de Freesia , mi perrita, cuando se acerca hacia mi cuarto. No pasa desapercibida. Cuando me ve, se acerca a mí, me da lengüetazos para saludarme y mueve incesantemente su rabito (O lo que queda de él). Me da la idea que va a volar de tan rápido que lo mueve. No puedo evitar besuquearla.

Mamá viene con una charola de desayuno. Me pregunto si hace un rato me habló del desayuno. Yo ya comí, pero sonrío y acepto convenientemente para no herir susceptibilidades. El afilador silba esa flauta poco común (que te deja saber que es el afilador quien pasa) y las dos nos sacudimos la ropa automáticamente para ahuyentar las malas vibras y la mala suerte. Luego, me pregunto si tendrá sentido hacerlo cuando uno ya se encuentra salado. La bruja dice tengo mala suerte, que me la quita con una limpia que vale dos mil pesos, pero yo no sé si creerle. Tampoco sé si cerrar el exceso de ventanas y puertas de esta habitación para que yo pueda dormir hasta tarde y que en la tranquilidad y el silencio de mi despertar pueda convertirme en escritora, o por lo menos, en mis sueños. Quizá hoy ya no sirva de mucho hacer nada porque con tantas distracciones olvidé por completo de qué quería escribir...

lunes, 17 de noviembre de 2008

¡COMO QUIEN NO QUIERE LA COSA!

Déjate amar, me dices en voz baja mientras abres mis piernas ansioso y me besas sin cautela.

No me inspira a hacer el amor esta casa fea, te respondo lacónicamente y sin ganas. ¡Ámame como a mí me gusta! Te digo sin perder la compostura, mientras cierro las piernas, me zafo de ti y te doy la espalda, lentamente.

¡Nos mudamos mañana, princesa!, me dices al oído y en voz baja un tanto excitado, mientras acaricias mi cabello largo y luego, mi espalda desnuda expuesta a ti. Me gusta que me hables así, quedito. Por eso, te respondo con preguntas para continuar el juego: ¿Lo prometes? ¿Mañana? ¿A la casa que me gusta? Tú me confirmas lo que quiero escuchar. Luego, me dices cosas bonitas rozando tu nariz en mi oreja. Me conoces bien, sabes que eso me gusta. ¡Ándale, déjate amar!, me repites insistente. Yo también te conozco bien; se que mientes, que no habrá mudanza mañana. Aun así, yo me dejo querer en esta casa fea, como quien no quiere la cosa.

jueves, 13 de noviembre de 2008

My baby cats

Lo que resulta de mi clase de “Writing”.

I never thought I would love cats as much as I do, especially because I used to hate them before. I was so wrong; now I have five of them, three inside my house and two outside. Lisa is the mom. She was a stray cat, and when I first moved here to Miami, she decided that she wanted to be adopted by me. I fed her a couple of times, and that was enough to make her mine. What I like the most about her is that she is a very grateful cat, and I love when I call her out and she comes right away; she is the only obedient cat I have. She is very playful and curious about every single space of the house. A couple of months after I adopted her, I thought Lisita was getting fat because she was eating well; my mistake, she was pregnant. I didn’t know how much happiness she and her babies were going to bring to my life. Violet and Charlie are the babies. They are the opposite of each other. In one hand, Violet is a skinny and small cat. She is very bold, restless, independent, and she is so unfriendly she doesn’t like to be touched at all. Of course, I don’t care, so I hug her and pat her very often. The problem occurs when she gets tired of me and I don’t let her go, so she bites me or slaps me with her paws, or at least she tries to. Anyway, I still wonder how come she likes to sleep right beside me, every night. On the other hand, Charlie is a fat, quiet, dependent and friendly cat, and he loves to be hugged and touched all the time. When I’m on the computer he always sits on my lap (he is now here with me) and looks at me as if waiting to be patted, and then he starts purring as if he were the happiest cat on earth until he falls asleep. He is so sweet.

I’ve got two more cats, but both of them are still stray cats. Patty meows every time she sees me arriving and she walks with me the all the way from my car to my house. She has yellow fur and, even though she doesn’t speak Spanish, she is very friendly with me. At the beginning when I first meet her, I thought she was my neighbor’s cat, so when she went out to visit her country, I decided to feed the cat until she returned. Then, I discovered she wasn’t my neighbor’s cat. How could I deny that defenseless cat food now? I feed her every day at my front door; she knows I will give her food, that’s why she stays sitting down there, and she waits for me to get her food inside the house. I wish I could adopt her because we get along. “El niño” is the last cat and he is the babies’ father; he comes to visit very often, but not every day. He is a good father, I guess. He is hurt all the time, as if he had fights constantly. He is ugly, big and gets easily scared, but I don’t mind. I like him because when he realized Lisita was here, he started coming to visited her and he would stare at her through the door’s window as if telling her: “Here I am, my love, to rescue you and to set you free”. Of course, he would wait to have a well-served plate of food too. I get really excited when I see him waiting on the patio, so I turn on the lights as fast as I can so that he can notice I have already seen him. I love his face when I show him food is coming. I’ve never touched him but that’s fine with me. We’re friends, anyway.

I always thought of myself as being a dog person, but now I think I changed the definition of me: I’m an animal lover, and I love my cats as I never thought I could ever love a cat.

jueves, 6 de noviembre de 2008

LA GRAN CALABAZA


La gran calabaza se disfrazaba de mamá para el día de muertos. No recuerdo a nadie de mis amiguitos recibiendo dulces para ese día, sólo nosotros y los niños gringos. No hay duda, la confusa mezcolanza fue inminente, pero la felicidad también y cuando uno es niño, nada le importa de tradiciones si se tiene la boca y una bolsa llenas de bombones y caramelos sabrosos.


La gran calabaza no olvida lo feliz que nos hizo de niños cuando nos advertía que llegaría pronto para llenar nuestras bolsitas “halloweenescas” con cosas deliciosas. Por eso, continuando con tradiciones ajenas que un día ella misma acuñó y esta vez, valiéndose de métodos más modernos, este año La Gran Calabaza nos hizo una invitación vía “e-mail”:

“Hoy viene la gran calabaza a traer galletitas, pan, chocolatitos, pastel y refrescos para los niños de la casa y los Fieles Difuntitos (¡qué horror por el 'melange' de tradiciones culturales que su madre hizo!). Bueno, lo importante es que a partir de la puesta del sol pueden venir a cualquier hora, la Gran Calabaza les espera.”

Besos.

La Gran Calabaza

La Gran Calabaza siempre prometió sueños, fantasía, ilusión. Hoy no fue la excepción, por eso me escribió.

UN CUENTO DE LA GRAN CALABAZA A LA PRINCESITA JO
Por Elizabeth Ojeda (La Gran Calabaza)

La Gran Calabaza no olvida que un día señalando hacia las Estrellas dijo 'Mira que hermosas son' a la pequeña niña Jo que mirando a su madre, miraba el combo cielo que sobre ellas se cernía. 'Qué lindas son' dijo la niñita mirando los miles de puntos luminosos que sobre el terciopelo negro de la noche brillaban con mágico resplandor, 'Quiero un telescopio para mirarlas mejor' añadió después de algunos momentos de silenciosa contemplación. En espera del Telescopio para contemplar las estrellas del cielo, el tiempo voló y con el correr de los años en hermosa Princesita la niñita se transformó, pero la Gran Calabaza todavía seguía con el pendiente del Telescopio que ofreció.

Hoy nuevamente se encuentran en el Ciberespacio, un espacio tan grande como el Espacio Sideral, la Gran Calabaza y la Princesita Jo, que a través de un e-mail sideral dice a la Gran Calabaza 'Yo he sido muy buena este año, por favor tráeme algo padrísimo para Navidad'.
La Gran Calabaza que durante los avatares del “Halloween” se había encontrado fascinada con la labor que en una Universidad realizan hombres sabios estudiando los cuerpos celestes con potentes telescopios, no había podido dejar de recordar a la pequeña niña Jo que amaba las Estrellas y no dejaba de repetir 'Quiero un Telescopio para ver las Estrellas mejor'.

Es así que al leer el Cibermensaje de la Princesita Jo, la Gran Calabaza le respondió. 'Si tu deseo de antaño todavía persiste, que se cumpla en esta Navidad. Ve mi Niña. Busca el Telescopio más lindo que encuentres. Será para tí. La Gran Calabaza pagará la factura con gran beneplácito, y cuando lo hayas instalado, invítame a visitarte a tu Castillo Encantado, para mirar a través del mismo lente, los Miles de Cuerpos Celestes que penden sostenidos de Hilos transparentes en la inmensidad del Éter Azul, esos mismos que son Estrellas Mágicas para los seres que sueñan con llegar a ellas y fundirse en los Rayos de su Luz, objetos Apasionantes de Estudio para los Científicos y los Sabios, Escarcha de Navidad, para los niños que esperan encontrar bajo el Árbol de Noel los regalos del Hombre del Costal, Polvo Celeste con que juega en los cielos el Niñito Dios y al soplarlo llena los Corazones Humanos de Paz, de Armonía y de Amor. Es muy grande el Universo y muy pequeña la dimensión humana, pero con la ayuda de un Telescopio podremos mirar más grande el Universo, más brillantes los Astros, más hermosa la Vida y nuestro Mundo, más amplio y más luminoso de lo que lo contemplamos hoy. Con Amor de la Gran Calabaza a la Princesita Jo'.

Vuela el e-mail a su destino a través de los invisibles hilos de la Red para la que el tiempo y la distancia no son dimensiones de su naturaleza, pero que es sin lugar a dudas la realidad más evidente del presente de la Humanidad, mientras la Gran Calabaza sueña sueños de ternura imaginando junto al Árbol de Noel a la Princesita Jo mirando al cielo a través del telescopio las miles de Estrellas luminosas que le envían guiños y sonrisas cuando a través del lente las logra atisbar.

¡Gracias Gran Calabaza por el telescopio!

Seguiré portándome tan bien como siempre. Ya me imagino mirando cuerpos, no creo celestes, si te soy sincera. Con esos vecinos tan guapos, me parece que el telescopio será de gran ayuda. Sin duda podremos mirar más grande el Universo, más hermosa la Vida o al menos, convenientemente, más de cerca la belleza de la naturaleza (humana).

Besos a la Gran Calabaza, que no se olvida de mis sueños de infancia.

martes, 28 de octubre de 2008

EL OTONO, CAPRICHO DE DIOS



Una felicidad sin motivo aparente me embarga en esta mañana otoñal, por eso sonrió como una estúpida sin darme cuenta. No, no sé en qué pienso, en nada en especial supongo. Es el ambiente lo que me hace feliz, por eso me siento feliz y sonrío solita como para mí, aunque sé que nadie me ve. Como a veces cuando duermo y me dicen que sonrío, sólo Dios sabrá las travesuras que sueño porque ni yo misma las sé o al menos, eso respondo cuando me preguntan porque en verdad, no lo recuerdo.


No sé si es por el estío ruidoso y juvenil que acabo y con ello trajo la calma aparente. Una agradable calma que se instala con el caer suave de las hojas, cada vez que Dios da sopliditos porque tiene antojos de un ambiente otoñal. Es su capricho, yo lo presiento, dejar los arboles desnudos y las plantas sin flores para llenarlos en la primavera de mil colores. Estoy segura que se da gusto haciendo eso. El ambiente otoñal me inspira a la alegría sin saber porque. Tal vez porque me deja ver que a veces, es Dios un viejo caprichoso, como lo soy yo. Me gustan sus caprichos coloridos, son como los míos. O quizá es mi locura lo que me hace alegre en el otoño de Dios, quizá sea eso nada más. Eso también sólo Él lo sabrá.


Quizá es que me gusta sentir el aire fresco que me advierte la llegada pronta del invierno. Ese mismo aire fresco que tira las hojas y ensucia mi jardín. Me gusta mi jardín sucio de otoño, colmado de hojas secas y colores sepia. Hojas secas que llegan como una lluvia antojadiza a mí. Una lluvia que me alegra el alma abrigada y no entiendo el por qué. A pesar del ir y venir de las hojas arrastradizas con el viento, mi alma permanece así, porque no es inquieta como ellas.


Me gusta el otoño. Me inspira a la soledad, a una soledad que me da nostalgia y que extrañamente y sin disimulo, disfruto. Tal vez porque en el encierro y sin que nadie moleste, sueño de más, sin permitir que mis fantasías sean rotas. Tal vez porque en ese encierro logro escuchar el silencio que añoro y que no suelo escuchar entre el bullicio cotidiano. El silencio que me permite escuchar lo que mi alma parlanchina tiene por decir. Me gusta el silencio otoñal, me parece sabio. Pero más sabio el viento cuando ulula y lo rompe a carcajadas, haciendo de este un deleite musical, que no se escucha el resto de las estaciones.


Yo sonrío en el otoño sin razón aparente, como cuando duermo. Como cuando se hacen travesuras o se pierde la cordura o se cumplen los caprichos más absurdos. Sé que en el otoño me siento feliz, lo que no estoy segura es el por qué. Dios me hace sonreír así, seguro es otro más de sus caprichos o es tal vez es porque me gusta su otoño tanto como a él. No, no lo sé. Sólo Él mismo lo sabrá.


JKO
Una traducción “macabra” al inglés.
I feel a sudden happiness with no reason in this first autumn morning. That’s why I smile without noticing it. I’m not quite sure what I’m thinking about. Nothing special, I deduce. The aymosphere makes me happy and makes me smile even though I know nobody sees me. It’s the same when I am asleep and my husband tells me that I grin, but only God knows which mischief I could be dreaming about. It might be the youthful noisy summer that just ended and brought calm and peace. It’s a hypnotic calm which arrives, with the fall of plenty of leaves, every time that God blows slowly because He longs for a taste of fall. I feel it. It’s His whim leaving the trees naked and plants without flowers, so he can fill them all with spring colors. I think he loves doing it. I feel happy in autumn, but I still wonder why. It is probably that autumn lets me see that God is an old capricious fellow, as I am. I like his colorful whims because they are like mine. Or the reason for my happiness could be nothing but my madness in this God’s autumn. Only He knows. It could be the fresh air which I love because it lets me know winter is not far away. A fresh air which makes the leaves fall and gets my garden dirty. I like my dirty garden all full of sepia leaves, a bunch of dried leaves which come to me as a whimsical rain. It’s a rain that makes my soul happy although I don’t understand the reason why. I love autumn because it inspires loneliness in me. I enjoy being a lonely person in the fall because that lets me hear the silence I’m longing for, so I can hear what my talking soul has to say. I like autumn silence. It looks wise to me, but the wind is wiser when it breaks that silence by singing and composing a beautiful song we don’t hear in another season. I usually simile in autumn the same way I do while I’m asleep. I smile as when people do mischiefs, or when soundness of mind is broken, or when the most absurd whims are fulfilled. God makes me smile like this. It could be just another of his whims, or it could be because I love his autumn as much as he does. No, I don’t know. He is the only one who really knows.

domingo, 12 de octubre de 2008

EL MES DE LA HISPANIDAD




A unos escasos días de concluir la celebración del “Mes Nacional de la Hispanidad” en Estados Unidos (Se celebra a partir del 15 de septiembre hasta el 15 de octubre), me he tomado la libertad de hacer algunas observaciones al respecto. Me da la idea que la palabra “hispano” es un término un poco exclusivo, si de lo que se trata es de reconocer y dar homenaje a los países que, por sus tradiciones culturales, valores morales y valores cívicos, han tenido y siguen teniendo impacto en la sociedad norteamericana. El aporte de algunas tierras hermanas Latinoamericanas con una cultura similar, pero que no hablan español, como es el caso de Brasil por citar un ejemplo, considero que merecerían el mismo reconocimiento que las tierras hispano-parlantes del continente americano.


Sin embargo, si de lo que se trata esta festividad es de celebrar los aportes exclusivos de los hispanos en Estados Unidos por el hecho de tener como lengua materna el español, debo reconocer lo plausible que me parece la proclama del presidente norteamericano Jorge Bush, aún a sabiendas -o al menos ese es mi sentir- de que para él resulte ser esto un mero formulismo y un protocolo obligado que quizá le hará ganar (desgraciadamente a mi parecer) un poco mas de votos a su partido en las próximas elecciones presidenciales.

Haciendo a un lado las implicaciones que esta celebración pueda tener, tanto políticas como quizá, sociales (por aquellos países Latinoamericanos que se sientan menospreciados por tener una lengua distinta al español), debo reconocer la aceptación con la que yo la percibo y les doy mis porqués.


Primeramente, porque se celebra precisamente en una tierra cosmopolita donde bien se conjugan las costumbres, valores, comidas, formas de hablar y regionalismos de cuatro punto tres millones (no una cifra pequeña) de hispanos de diferentes países latinoamericanos. Sin duda alguna es una mezcla que da lugar a una subcultura muy peculiar de la que ya me considero formar parte.


En segundo lugar porque en el marco de esta celebración, se ha dado un espacio educativo, cultural y artístico, teniendo eventos de baile, teatro, música, comida, exhibiciones y ferias, entre otros. Cabe mencionar la palabra gratuita en muchas de estas actividades. Un ambiente que pocas veces se vive, al menos en esta ciudad plástica miamense.

Por último sin ser esto lo menos importante, es porque me siento muy orgullosa de ser latina y además, ser hispano parlante. Sin despreciar a otras lenguas romances que me parecen fabulosas, yo adoro mi lengua materna española por lo vasta que es. Por citar un ejemplo, me fascina descubrir como la palabra en inglés “pig”, en español pueda decirse de tantas maneras diferentes: puerco, marrano, cochino, cerdo, gocho, lechón, chancho, gorrino. Este es sólo una de las tantas palabras que tenemos con sinónimos. Por eso me niego a perderlo y me enojo conmigo misma cuando no logro traducir del inglés al español ciertas palabras que, aunque sé que significan, se me quedan siempre "en la punta de la lengua" por no recordarlas rápidamente en español.


Es sin duda alguna el “Mes de la Hispanidad” una celebración de la que deberíamos sentirnos orgullosos, todos los latinoamericanos, incluso los que no viven dentro de los Estados Unidos de América. Es un reconocimiento admirable, aunque a mi punto de vista, debería ser un poco más inclusiva el año entrante. Tal vez, considerar la celebración como “El mes nacional latinoamericano”.


Promoviendo activamente y participando de manera constante en eventos de este tipo, quizá se logre cambiar la imagen espeluznante de que Miami únicamente son el “Shopping” y las playas llenas de chicas lindas en biquini con sinuosidades falsas.
JKO

jueves, 18 de septiembre de 2008

A MI MEXICO LINDO Y QUERIDO


“Aprender a amar a Dios en tierra ajena”; he aprendido muy bien lo que este refrán significa. Por eso, hoy amo a México profundamente. Por eso también, tras leer los titulares de los diarios y escuchar las noticias, hoy también, me duele mi México, profundamente.

Mi lábaro patrio aparece en la fotografía de la página principal de un periódico nacional. Es día de nuestra independencia. Pero la imagen de mi bandera, no es aquella en la que se enarbola orgullosamente por mexicanos gritando de alegría por celebrar que somos un país libre, soberano, independiente. Todo lo contrario. Es triste la imagen del forense que impávido mira la bandera, una bandera bañada de sangre e impregnada de dolor.

Dos granadas explotan confundidas con la música regional. La alegría se ofusca. La fiesta se detiene, acaba mal. El grito de independencia, se vuelve un grito de dolor. Más de un centenar de heridos y siete muertos es el resultado. El país entero entra en conmoción, en duda: ataques narcoterroristas es lo que los diarios nos dicen que ocurrió en Michoacán...

Me hierve la sangre del coraje. De escuchar esas palabras una vez más, palabras que se han hecho comunes a mis oídos y a los de muchos mexicanos.

Me resulta especialmente irónico a mí, viniendo de Yucatán, un estado donde nunca pasaba nada y ahora, pasa todo. Mi estado (y todo el país) vive una ola de violencia que nunca antes vivió. Mérida, mi ciudad natal, dejo de ser blanca como tanto presumía, ahora es roja. Se ha manchado de un rojo, pero no un rojo vivo, todo lo contrario, es un rojo oscuro, violento, desgarrador, un rojo como el color de la sangre de los muertos y heridos de los atentados de Morelia.

Yo creo que hemos dejado de ser una nación libre. Sí, no podemos hablar de libertad cuando hay temor, cuando hay pavor. Antes, yo escuchaba noticias de bombas, secuestros, narcotráfico, y pensaba ¡pobres colombianos, no se lo merecen! y me lamentaba con horror por ellos, porque Colombia resulta ser una gran nación y pese a eso, los titulares con noticias de esa índole, comúnmente la mencionaban. A la vez, agradecía saber que estábamos muy lejos de Colombia e, ilusamente, muy lejos de pasar lo que ellos pasaban.

Todavía se continúan escuchando noticias de bombas, secuestros, narcotráfico y ahora, me lamento boquiabierta y estupefacta porque hoy las noticias mencionan en los titulares a mi ciudad natal, a ciudades hermanas; a mi México querido, resquebrajándose, haciéndose añicos. Entonces pienso ¡pobres de nosotros los mexicanos, no nos lo merecemos!

Hoy no se respira libertad, se respira miedo en mi país y el grito de libertad se ha vuelto un grito aterrador que aclama paz: ¡No más decapitados!, ¡No más muertos!, ¡No más secuestros!, ¡No más atentados!, ¡No más inseguridad!, ¡No más amenazas de bombas!, ¡Paz es lo que queremos los mexicanos! Paz en Yucatán, señora Gobernadora Ivonne Ortega; paz en Michoacán, señor Gobernador Leonel Godoy, y queremos paz en todo el país, señor Presidente Felipe Calderón. ¿Es acaso, eso mucho pedir, Señores del gobierno?

Esto es lo que queremos gritar los mexicanos hoy, aunque hoy ya no sea el día de la celebración de nuestra independencia, hoy porque es justo y nos lo merecemos: ¡Viva nuestro México libre!, ¡Viva nuestro México sin violencia!, ¡Viva nuestro México en paz!, ¡Viva nuestro México lindo y querido!

¡Sí, viva nuestro México, tan lindo y tan querido!

JKO

miércoles, 17 de septiembre de 2008

En tu rostro

En tu rostro, cuando digo una lisonja
de repente, hay una risa que se esboza
y yo he visto que tu cara se sonroja
y al instante en tu mejilla, un hoyuelo brota.

Largas pestañas las que tu mirar enmarcan
y es el brillo de tus ojos lo que encanta
y ese falaz color oscuro transparenta,
la bondad y el carisma de tu alma.

Son tu ternura, tu cariño y tu afecto,
los que ofrecen la magia a mi cuerpo,
son los que hacen surgir el efecto
de sentir el cielo, sin dejar el suelo.

Quiero sacar de tu abrazo una hechura,
reproducirlo, pues al tenerlo todo cura
y traficarlos, aunque suene a locura:
¿Quién se va a negar a esa gran dulzura?

¡Y de tu sonrisa que nada se diga!
Que la flor, no le llega, aun siendo hermosa
y abrumada siente celos y se indigna,
de que te robes la atención más que una rosa.

viernes, 12 de septiembre de 2008

TU NOMBRE

Trato de borrar tu nombre
y entender que ya nunca más
será escrito junto al mío.
Trato de borrarlo para así
dejar de conjugar “Nosotros”
como si todavía estuviéramos unidos

“Nosotros” ya nunca más.
Al menos, no remplazando tú nombre y el mío.
No más un “tú y yo” con conjunción de unión;
Ya solo disyuntivas “Tú o yo”

Quiero el olvido de los verbos de amor,
esos que ya no pueden
ser conjugados para nosotros.
Verbos distintos son más propicios.

También quiero que caigan en desuso
aquellos pronombres melosos
que sólo los enamorados usan.
Ya no volveré a llamarte mi vida, mi cielo.
No a ti. Tampoco, a darte mis besos.

Trato de olvidar tu nombre;
si pudiera tus iniciales, borrarlas
del abecedario y de mi alma
para que ya no signifiquen nada.

Trato de olvidarlo todo.
No saber quien fuiste
para ver si con ello se borran
las huellas en mi cuerpo
de todo aquello que me diste.

Tú le llamaste amor, pero lo olvidaste
mucho antes que yo.

Por eso trato de olvidar tu nombre…

domingo, 7 de septiembre de 2008

UNA PERFECTA IDIOTA

“Si no tienes nada bueno que decir de alguien, mejor no digas nada”. Mamá no sólo me ha repetido esta noble frase constantemente a lo largo de mi vida, sino que, en sus momentos de poca ofuscación y de mucha lucidez mental, me la ha demostrado con “hechos y no con palabras”. Por eso, aunque es divertido, trato de no hablar nunca mal de nadie.

Excepto en dos ocasiones: Una, cuando se trata de la cubana de mi trabajo, no por ser cubana, sino porque habla con sosedad, impertinencia y en demasía, repitiendo sus palabras una y otra vez, y me marea y no puedo hacer nada para alejarme de ella, ni para ignorarla porque siempre intenta (para que la gente crea que no está loca por hablar sola, aunque yo ya creo que está loca y que además, es sistemática e inevitablemente molesta), hacer de su monólogo una plática de dos con su frase “¿Me oíste?” y porque me obliga a contestarle afirmativamente cuando en realidad, quisiera contestarle que desearía ser sorda cuando estoy a su lado o que me da gusto cuando se enferma de la garganta (aunque me he dado cuenta que esa ayuda, si acaso fuera divina, resulta no sólo ineficaz, sino que además, perniciosa, pues ella insiste en tratar de articular teniendo intervalos no de silencio, sino de una composición sinfónica de tos ). Pero no puedo hacerlo, ni pedirle que se calle porque me resulta grosero y una falta total de respeto hablarle así a una persona mayor.

A veces, desearía no tener educación o tan si quiera, no tener que trabajar a lado suyo. Por eso, para evitar faltar el respeto, me he propuesto hacer este anuncio de manera formal en un intento desesperado por dejar de trabajar. Por favor, entiendan el martirio al que soy sometida todos los días en mi horario laboral.

“Se vende alma grande. Mala, pero reformable y 100% moldeable a las circunstancias que la rodean. Se le venderá al mejor postor. Interesados favor de enviarme un correo electrónico o dejar mensaje en mi blog“.

“Ojalá sea un tormento acordarte de mí si es que un día lo haces, ojalá sea tanto el dolor que supliques perdón y se vuelva tan insoportable. Ojalá que te mueras que todo tu mundo se vaya al olvido, sé que no debo odiarte pero es imposible tratar de olvidar lo que hiciste conmigo. Ojalá que te mueras que todo tu mundo se quede vacío, ojalá cada gota de llanto te queme hasta el alma, ojalá que no encuentres la calma, ojalá que te mueras.”

Canto de manera inspirada esta canción. No sé porque me gusta tanto. No se la canto a nadie en particular, pero me siento mala y sé que soy mala cuando la canto con mi hermanita, sobre todo, si subimos el volumen hasta el tope mientras vamos en el carro.

La segunda ocasión cuando digo cosas malas de alguien es cuando hablo mal de mí, porque lo prefiero a que alguien más lo haga por mí.

Sin duda iré al infierno. La gente mala y mentirosa con certeza va ahí. Tengo la sospecha que igual, los que tiran a la basura lo que queda de la comida, ya tienen su alma en elevador que va en descenso. Presiento que los tontos también (“El que se apendeja, Dios lo deja”). Y si acaso mi alma, se pudiera salvar por bondadosa, estoy segura que por decir que soy mala cuando no lo soy, por recoger la mesa después de comer y por descuidada, no tendría salvación. Especialmente, por esto último.

“…más que mala suerte, creo que puede ser distracción…”, me comenta mi querido Rodrigo después de leer aquel escrito de la mala suerte que un día escribí. Siempre me resultó más divertido echarle la culpa a la mala suerte que a mi estupidez. Pero hoy, armada de valor, reconozco lo inevitable: Una perfecta idiota, eso es lo que soy. Y estoy segura de ello.
Hoy me decido salir a correr después de año y medio de no poder hacerlo. Estar a la moda no es pecado y acepto lo bien que luzco en ropa deportiva. Por eso, perfecta combinación de playera, pants y tenis. Buena elección de colores para proyectar una imagen más esbelta de la real. Visera, lentes y protector, por eso del sol (¡Una peca más en mi nariz y seguro me vería ridícula!). Repelente en aerosol para ahuyentar bichejos molestos durante el maratón. Cabello recogido de una manera que lo hace lucir más largo de lo que en realidad está. Un poco de perfume florar, para dejar mi aroma por donde paso. Una botella de agua para la rehidratación. Salgo de la casa y suena el celular, contesto mientras me dirijo con paso decidido al lago donde todo el mundo hace ejercicio. No cuelgo, sigo hablando por teléfono mientras me hago la interesante: “¡Sí todo de maravilla, doña Mickey!”. Heme ahí, sexy, radiante, hermosa y, mucho más rápido para darme cuenta de qué ha pasado… en el piso con el pie torcido. Nadie pierde el glamur de una manera tan tonta como yo. Y ese orgullo que me hace caminar altiva, Dios me lo tira al suelo al igual que mi botella de agua, que se pierde entre los arbustos. Cuelgo, recojo mi vergüenza porque mi botella no la alcanzo.

De regreso a casa (a los 3 minutos de haber salido), con la sensación de derrota y los ánimos por el suelo, analizo la situación mientras veo como mi pie y mis deditos se hinchan como tamal: ¿Qué hacía ese hueco en el césped?, ¿Habría algún señalamiento de peligro que yo transgredí involuntariamente?, ¿Será factible demandar al complejo donde vivo y con eso, dejar de trabajar?, ¿Dejará de ser necesario rematar mi alma? ¿Será esto una respuesta a mi llamado, para no tener que escuchar más a la señora del trabajo?, ¿seré yo o es el ambiente que me rodea demasiado peligroso?, ¿Debería perder el glamur y forrarme de hule-espuma cada que salga a hacer ejercicio? Y la más importante de todas, ¿tendré oportunidad todavía de salvarme o será que con esta caída he asegurado mi pase directo al infierno?

¡Definitivamente me iré al infierno! Me recrimino, pero me consuela saber que mi hermanita irá también. Ella ha prometido estar conmigo siempre y esta, no será la excepción. Mi primo Roberto. Gorki. El abuelo que nunca conocí. Varias de mis amigas. Mi maestro de inglés. Una de mis jefas que es tan despistada como yo o quizá mucho más. Mi hermano el mayor. El señor Jaime Bayly también, lo ha dicho más de una vez (Espero que cumpla y continúe haciendo sus programas ahí).

¡Quizá ser una perfecta idiota, no sea tan malo después de todo! Al menos ir al infierno no será aburrido.

JKO